Revista-IES DE LLERENA 24_25

A vuela Pluma

También empecé a trabajar de forma más integral y participativa. En el tema de resonancia magnética, convertimos el aula en una representación viva: unos alumnos eran átomos de hi- drógeno, otros hacían de ondas de radio, otros del algoritmo de reconstrucción. Los “átomos” (“los alumnos”) precesaban todos a la vez, como si fueran peonzas en fase, al recibir la señal. Risas, concentración, movimiento... y aprendizaje. Lo más sorprendente no fueron solo las buenas notas, sino ver cómo había cambiado el am- biente del aula. Aquella clase se había transformado en un lugar donde todos queríamos estar. Un espacio donde la física dejaba de ser aburrida y se volvía tangible, emocionante... y huma- na.

Hay una frase que me gusta repetirles a menudo: “Todo en la naturaleza tiende a la estabili- dad”. Los átomos cargados negativamente buscan a los positivos para equilibrarse. Los núcleos inestables, como los del Tecnecio usado en medicina nuclear, se desintegran emitiendo radia- ción gamma para volverse estables. Me gusta pensar que esta idea, más allá de la Física, también puede servirles en lo personal: que si alguno está pasando por un momento inestable en su vida, recuerde que, como en la naturaleza, la estabilidad siempre acaba llegando. Por eso, el aula 21 es mi lugar favorito. No solo porque enseño allí, sino porque es el sitio don- de descubrí que la enseñanza, cuando emociona y se vive con pasión, deja huella.

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