A Vuela Pluma
E ditorial
Por José Miguel Gil Álvarez, director del IES de Llerena
LUGARES. Desde el grupo de trabajo de la biblioteca de nuestro centro, se me pide un año más, y que no falte, que pueda realizar el editorial de nuestra revista “A vuela pluma”, inmenso placer, pero desde este momento también ya pido comprensión, por si la calidad de este editorial no es la que se espera. Lugares, término con muchos sinónimos: sitios, espacios, emplazamientos, zonas… Todos ellos me evocan recuerdos, desde aquella “era”, en la que se improvisaba un campo de fútbol, con dos piedras para delimitar las porterías, eso sí, poníamos la ropa encima para no abrirnos la cabeza. El balón cada día lo ponía un equipo. Nos retábamos por calles, y ríete tú de los clásicos Real Madrid, F.C Barcelona. Perder o ganar no era solo una cuestión deportiva, era defender el prestigio de tu calle. Normalmente jugaba de portero, con el paso del tiempo he sabido la razón, y la verdad es que no es muy prosaica… Otro de los lugares que siempre viene a mi recuerdo, es la esquina, un espacio dentro de mi ins- tituto, donde pasábamos las horas de recreo. Era un lugar sagrado, ya que se marcaba territorio, los de COU, sentados a la sombra, en un banco fresquito, cuatro años nos costó llegar, pero desde allí el mundo se veía de otra forma. Otra esquina, otro lugar que marca también mis recuerdos, era un bar llamado “La Esquina”, no se quebraron la cabeza con el nombre, donde ya íbamos a tomarnos nuestras primeras cervezas, ahora lo puede decir ( pienso que mis padres no leerán esta revista), pero también un lugar donde empecé a saber qué era la amistad, pero la amistad de verdad, de la que sabías que si necesitabas a alguien, siempre estaría allí; la buena música, o por lo menos la que me gusta a mí; a jugar al futbolín, si al- guien perdía por 7 – 0 estaba obligado a pasar por debajo del mismo, con la mirada de escarnio del resto del bar… Nunca pasé por debajo, o si lo hice, no me acuerdo. Y ahora, pues bueno como el abuelo cebolleta, algunas canciones que hablan de lugares, como “Bares lugares tan gratos para conversar”, de Gabinete Caligari, o “En algún lugar” de Ducan Dhu, o “Hay un lugar” de Medina Azahara, canciones que al igual que los lugares, siempre quedarán en mis recuerdos…, aunque cada vez me doy cuenta de que va quedando para aquellos que ya pintamos algo más que canas, se las acabo de poner a Inma y me dice que le suenan de los guateques de su pueblo…, así no vamos a ningún lado. No os entretengo más, pero como siempre y cada vez más convencido, no quiero terminar sin agradecer el trabajo del grupo de biblioteca, trabajadores del centro (docentes y no docentes), alum- nado y familias, que con esta revista ha valorado el trabajo en equipo, el aprendizaje basado en pro- yectos y que el esfuerzo es la única garantía de un trabajo bien hecho. Propongo que por un momento cerremos los ojos, que pensemos en un lugar que nos transmita felicidad y nos quedemos allí durante un rato; pero hazlo, yo lo he hecho y cuando los he abierto, tenía una sonrisa dibujada en mis labios. A seguir trabajando, para que el número 30 de nuestra revista a Vuela Pluma vea la luz en el próxi- mo curso 2025/26.
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