Revista AOA_33

DIEZ CONSEJOS PARA JÓVENES ARQUITECTOS

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EJERCE LA PROFESIÓN JUNTO A UN SOCIO No trabajes solo. Busca a un socio que coincida contigo en sus posiciones y principios fundamentales frente a la vida en general y a la arquitectura en particular. Así tendrás con quien cambiar ideas y discutir sobre los posibles mejores criterios para abordar y resolver un problema arquitectónico, compartir las múltiples tareas que la profesión demanda, reemplazarse mutuamente por motivos de enfermedad, de vacaciones, de compromisos personales ineludibles, etc. CONSERVA LOS PLANOS, DIBUJOS Y DOCUMENTOS DE TUS ESTUDIOS, PROYECTOS Y OBRAS REALIZADAS Son muchas las situaciones que con el tiempo se presentan y que requieren de tales antecedentes. Basta con mencionar la necesidad de efectuar reparaciones, transformaciones o ampliaciones en obras ya construidas, o la de aportar tales antecedentes para una publicación si la calidad de la obra lo justifica. MANTÉN UN ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE TUS OBRAS Las obras arquitectónicas se publicitan más frecuentemente por fotografías que por la exposición de sus planos, cada día es más fácil fotografiarlas. Deben ser fotografiadas en sus primeros meses de funcionamiento; si no se procede así se corre el riesgo de no poder hacerlo, ya sea que la vegetación que la rodea ha crecido y la oculta o la obra misma ha sido modificada o porque otras edificaciones construidas ocultan su visión. HAZ QUE TU NOMBRE Y EL DE TU SOCIO FIGUREN EN LA PUBLICIDAD RELACIONADA CON PROYECTOS DE TU AUTORÍA Es penoso constatar cómo permanentemente, todos los días, la propaganda de los edificios que se ofrecen en venta en periódicos y revistas y que destacan los excepcionales méritos de la obra, no mencionan el nombre del o de los arquitectos que los proyectan. En cambio, siempre figuran muy destacados los nombres de la empresa inmobiliaria, de la empresa constructora, además del infaltable corredor de propiedades que está a cargo de su comercialización. ¿Y el nombre de los arquitectos, autores de la obras? NO VIVAS OBSESIONADO POR UNA PROPAGANDA PERSONAL FARANDULESCA: CONTÉNTATE CON LA QUE NACE DE TUS OBRAS Y DE TU CONDUCTA PROFESIONAL Hay arquitectos que creen, felizmente son muy pocos, que una permanente actitud de exhibicionismo barato va a contribuir a aumentar su clientela. Es posible que estos pocos encuentren que su táctica es positiva, pero no aprecian que contribuyen al desprestigio de su nombre y de su profesión. NO ACEPTES EL PAGO DE COMISIONES DE PARTE DE FABRICANTES O PROVEEDORES DE PRODUCTOS O MATERIALES ESPECIFICADOS POR TI Este párrafo no puede ser considerado un consejo o una recomendación: se trata de un tema de honradez personal. Si alguien te ofrece “un regalo” o una comisión, una coima, no la aceptes, y si te lo hace llegar devuélvelo de inmediato. Oblígalo a rebajar lo que él vende en el mismo monto de la coima que te ofreció. NO ACEPTES INTERVENIR EN OBRAS QUE HAN SIDO PROYECTADAS POR OTROS ARQUITECTOS Es frecuente que el propietario de una construcción, una casa, una fábrica, un colegio u otro tipo de edificio, desee modificarlo o ampliarlo. Pero esa obra tiene autor y es a él a quien corresponde hacerse cargo de dicha tarea. Los arquitectos debemos entender que no podemos, no debemos intervenir en obras proyectadas por otro colega, cuya calidad de autor le confieren un derecho moral que cada uno de nosotros debe respetar. Podemos aceptar tal tipo de trabajo solo en el caso en que el arquitecto autor de la obra nos autorice, o también, por supuesto, en el caso de que hubiese fallecido. NO PARTICIPES EN “RANKING” U OTRAS FORMAS DE COMPETENCIAS, DE CRÍTICAS O JUICIOS RESPECTO DE OBRAS AJENAS O DE SUS AUTORES En justicia, solo podrían ser comparados y valorizados, valores materiales y aspectos objetivos: calidad de la construcción, valor por m², etc. Pero no se puede deducir cuál arquitecto es el mejor, cuál edificio es el mejor. No parece posible llegar a un resultado justo: razones de amistad, de parentesco, de simpatía, de subjetividad, de desconocimiento de gran parte del tema del cual se está opinando, lo hacen inconveniente o inaceptable. Podemos preguntarnos ¿Por qué los arquitectos aceptamos entrar en este juego tan liviano y peligroso? ¿Hemos visto alguna vez en la prensa un “ranking” referido a la labor de los abogados, los ingenieros, los médicos? Solo los arquitectos lo aceptan. ¡Desterremos de nuestro medio profesional esta dudosa práctica! ATIENDE CON IGUAL INTERÉS Y COMPROMISO LOS ENCARGOS MÁS MODESTOS Y LOS DE MAYOR IMPORTANCIA ARQUITECTÓNICA Y/O ECONÓMICA El arquitecto debe entender que su papel en la sociedad es servir a sus semejantes, atender sus necesidades y aspiraciones y actuar en consecuencia. ADHIERE, COLABORA Y PARTICIPA EN CAUSAS DE INTERÉS SOCIAL RELACIONADAS CON EL VASTO CAMPO DE NUESTRA PROFESIÓN Con frecuencia se presentan situaciones de orden territorial, urbano o social relacionados directamente con los conocimientos y responsabilidades del arquitecto, frente a la cuales debemos asumir una posición profesional y darla a conocer, en defensa de valores que estimamos de orden superior (aunque molestemos a quienes defienden de acuerdo a sus intereses económicos lo contrario). HÉCTOR VALDÉS Arquitecto

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