CASA EN CARAPICUIBA, 2008. House in Carapicuiba
Emplazada en un terreno con una pendiente de 6m junto a un pequeño bosque en la ladera del frente, esta casa-estudio se desarrolla en dos niveles. A nivel calle se crea una pequeña plaza de acceso, en la misma cota, que se extiende sobre la cubierta de la casa a través de un puente. Desde ahí se baja a la casa. Una escalera de concreto conduce a un balcón, bajo el nivel de la calle, desde donde se conecta a la cocina. Este espacio se integra con el pequeño valle, jardines y piscina. Una puerta de vidrio une completamente el estar hacia la terraza; los dormitorios y el patio inferior también se unen en este nivel. El estudio es el único volumen visible desde la calle. Located in a plot with a 6 m slope along a small forest on the facing hillside, this house-studio occupies two levels. At street level a small access square takes the same level and extends over the roof of the house through a bridge. From there it descends into the house. A concrete staircase leads to a balcony, under the street level, where it connects to the kitchen. This space is integrated with the small valley, gardens and pool. A glass door completely connects the room with the terrace; the bedrooms and the lower patio also join at this level. The studio is the only volume visible from the street.
HABITAR LOS TEMAS
pública y cada uno puede dar su parecer, es una práctica asumida. Es un respeto a los derechos de los otros, donde uno está abierto a las observaciones. Entonces, si bien el edificio que hicimos en SPBR es diferente, respetó la escala del entorno y consideró a los vecinos. Es lo que debemos aprender y empezar a hacer en nuestros sistemas. - Lo que dices se relaciona con el espacio público y su uso, cómo los arquitectos tenemos la responsabilidad de otorgar espacios públicos de calidad que permitan compensar, por ejemplo, la mala arquitectura o lo pequeño de las viviendas. Sin embargo no parecemos comprometernos con el manejo político de las ciudades. ¿Cómo ves este tema? La responsabilidad política debe ser compartida por todos quienes viven en una ciudad. El espacio público debe ser producto del nivel de acuerdo de los habitantes: es un lugar donde compartimos, nos sentimos seguros, lo usamos. La máxima degradación para un espacio público es considerar que en principio es de todos pero en realidad no pertenece a nadie. Y muchas veces siento y veo eso, no solo en mi país. Los espacios se maltratan, se llenan de basura, se abandonan. O bien son lugares donde se segrega la entrada por el prejuicio de que otros lo van a degradar. Son temas muy contradictorios y que trascienden al campo de la arquitectura. En un país donde hemos tenido a un Burle Marx para diseñar paisajes, no creo que falten buenos arquitectos paisajistas. Lo que hace falta es ponerse de acuerdo sobre proyectos como el Museo de las Esculturas, de Mendes Da Rocha: todos lo sentimos como una plaza abierta, pero alguien pone una reja y cerca todo aunque no sean cambios diseñados por Mendes Da Rocha… Es un nivel de prejuicio social que molesta. Hablamos de la ciudad y la lucha de clases, son temas ineludibles. Todas las personas deben ser iguales para la arquitectura, sus necesidades no están en la medida de su poder económico sino del tamaño de su familia y eso debe estar considerado por la arquitectura. Si hablamos del nivel de democracia, hay lugares en los que sales a la calle y te sientes cuidado todo el tiempo, mientras en otros te sientes amenazado. Es cierto que uno como arquitecto puede reconvertir y dar nuevo sentido a un espacio abandonado, le das calidad, lo haces atractivo. Sin duda eso es labor de los arquitectos, pero hay un tema de gestión mucho más relevante.
- Sueles referirte a lo que defines como la "infraestructura de la imaginación", que alude a que los arquitectos no deberíamos dar nada por hecho sino replantearnos siempre, salirnos de los paradigmas y de lo que se da por sentado. Desde la imaginación, ¿cómo afrontas los proyectos, cómo entras en la arquitectura cuando recibes un encargo? No es que haga un insight para cada proyecto, es algo de todos los días, está internalizado en la forma de trabajar. Es imposible para un arquitecto saber todo, pero es necesario estar alerta. Con Google es fácil darte cuenta de que conoces muchas cosas pero no sabes nada. Es muy distinto hablar de Víctor Hugo que leer Los Miserables 15 veces. Con tanto que se conoce pienso que lo mejor es ‘morar’ los distintos temas para que adquieran un significado. Un arquitecto debe cuidarse, en el sentido de que si vas al cine elijas un buen título, si lees un libro o escuchas música elijas un repertorio que tenga significado. No me gusta decir un repertorio mejor o peor, porque muchas veces una cosa sencilla puede tener un significado importante; lo relevante es la suma, permitirse la emoción, comprender lo que nos parece feo o mal y no solo lo bonito, abrirse, entender. Para un arquitecto es necesario tener un sentido psicoanalítico, ser una persona sana y saludable, porque lo que pone en acción para pensar un proyecto pueden ser bellezas, pero también pueden ser traumas, miedos, venganzas y tantas cosas que se ponen en el proceso de la imaginación. La palabra imaginación me gusta porque pone las imágenes en movimiento. Pero qué imágenes son estas es un tema interesante. Los saberes humanos se dividen en dos campos. El primero son las ciencias humanas, la literatura, la poética, la estética, la filosofía; es sobre todo en este campo cuando imaginamos. El otro son las ciencias naturales, que incluyen la ciencia, la técnica, la ingeniería. Si un arquitecto está únicamente en las ciencias humanas, sabe qué y por qué pero no sabe cómo. Si está en la técnica, sabe cómo pero no por qué ni para qué. Hoy vivimos la hegemonía de lo técnico científico, lo cual implica el riesgo de que puedes construir lo que quieres sin saber por qué.
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