Revista AOA_35

ARQUITECTURA MODERNA LATINOAMERICANA LATIN AMERICAN MODERN ARCHITECTURE

La arquitectura moderna solo pudo liderar ese proceso en el restringido campo de las zonas consolidadas. No obstante, el futuro de la ciudad sería imaginado a partir de proyectos de arquitectura con el predominio de una forma organizativa de cuerpos geométricamente discretos, cuyas posibilidades se adaptarían a una nueva manera de producción atenta tanto al tiempo como a los recursos económicos invertidos y a la rentabilidad generada. Un rol que cumpliría a cabalidad el bloque: una forma arquitectónica con disposición programática simple dada la condición rectangular de la planta, ‘organizable’ en circulaciones lineales y que admite la producción en serie, pudiendo incluso ganar altura sin mayores complicaciones constructivas. La arquitectura debía estar a tono con la dimensión de las demandas sociales, pero también con la propia construcción de la ciudad como industria generadora de valor. De ser construida gracias al capital generado por el campo, la ciudad pasó a ser generadora de capital por su propia construcción. El debate se daría en una arena diferente, que trasuntaba la discrepancia con el crecimiento urbano expansivo. Una controversia tácita contra la conversión indiscriminada de la pampa en suelo urbano y contra su ocupación microscópica. Parte importante del esfuerzo radicó en la puesta a prueba de los formatos arquitectónicos que podían oponerse a la división salvaje del suelo, y asumir de manera agregada el desafío del crecimiento urbano. El debate tomaría la forma de una disputa tipológica, en la que el bloque y el súperbloque serían las alternativas.

Modern architecture could only lead this process in the restricted field of consolidated areas. However, the future of the city would be imagined in architectural projects with the predominance of an organizational form of geometrically discrete bodies, whose possibilities would be adapted to a new way of production attentive to both the time and the financial resources invested and the generated profits. A role that the block would fully comply with: an architectural form with a simple programmatic arrangement given the rectangular plan, able to be organized with linear circulations and supporting serial production, and able to rise in height without major constructive complications. The architecture had to be in tune with the dimension of the social demands, but also with the construction of the city itself as a value generating industry. From being built with capital generated by the countryside, the city became a capital generator for its own construction. The debate would take place in a different arena, which reflected the discrepancy with expansive urban growth. A tacit controversy against the indiscriminate conversion of the pampa into urban land and against its microscopic occupation. An important part of the effort was to test the architectural typologies that could oppose the wild division of the land, and to take on the challenge of urban growth. The debate would take the form of a typological dispute, in which the block and the superblock would be the alternatives.

THE NEW CITY: ARCHITECTURE AS MASTER PLAN

LA CIUDAD NUEVA: LA ARQUITECTURA COMO PLAN DIRECTOR

In 1947, the Spanish edition of L’Architecture d’Aujourd’hui published the Master Plan for Buenos Aires, which Kurchan and Ferrari Hardoy had developed with Le Corbusier and Pierre Jeanneret between 1937 and 1938. In opposition to the waste of time, transportation and infrastructure, the plan proposed “concentrating the city” transforming it at the same time into a park, changing its “molecular dimension” and endowing it with a hierarchical system of circulations and highways. It also imposed a zoning that controlled density, eliminating any possibility that Buenos Aires could become one of the “monstrous or sterile disproportionate agglomerations” 8 . The plan took shape through a system of urban projects, called “the elements”: a series of government centers, an office district, an industrial zone, a recreational area, an entertainment zone, the university city, and a hotel, commercial and embassy district; and by way of example, a residential neighborhood. This system of projects ensured the architectural dimension of the plan, and with modern shapes -the blocks, the towers- taking the challenge. The proposed configuration for the Cité des Affaires is well known, with a platform over the river in which five office towers would rise. Less known, for example, are the proposed “Government Center” in relation to the Plaza (300 x 100 meters) and the National Palace of Congress (Víctor Meano, 1895-1906): a large raised platform spanning over a highway, keeping the relationship with the existing squares and preceded by a group of horizontal blocks and a vertical block - a lenticular skyscraper - destined for the ministries and dominating the complex. The skyscraper was key to reintegrate the north-south relationship, a significant role assigned to this typology in the reconfiguration of the urban form. The plan took form and intention in the architectural operations, which assumed the possibility of materializing through the articulation of blocks as the foundational shape of the works. This would be expressed by the development of the Bajo Belgrano project (Ferrari Hardoy, Bonet, Roca, Vivanco, Kurchan, 1948), with a series of terraced blocks and slab units, 180 m long and 50 m high, called “vertical city blocks” 9 . Kurchan and Ferrari Hardoy regretted the “missed opportunities” 10 in public buildings erected between the design and publication of the Plan. The same would happen with emblematic housing projects 11 , both with those in the plan and with other paradigmatic cases of modern architecture 12 . A few urban projects of popular housing show the low prominence of the block as opposed to the detached housing districts. The Los Perales complex (Grehan, Reppeto, Pieres, 1947-49), Barrio Grafa (Coire, Giannoni, Bianchi, 1947- 50) or Curapaligüe Complex (Fariña Rice, 1948-53), among a few others, remain silent witnesses of what could have been a new dense and less expansive city as opposed to the predominance of the individual housing neighborhoods, closer to the needs of establishment presented by mass society.

En 1947, la edición castellana de L’Architecture d’Aujourd’hui publicó el Plan Director para Buenos Aires, que Kurchan y Ferrari Hardoy habían desarrollado con Le Corbusier y Pierre Jeanneret entre 1937 y 1938. Frente al derroche de tiempo, transporte e infraestructuras propiciado por la extensión desmedida sobre la superficie continua de la pampa, el plan proponía “concentrar la ciudad” transformándola a la vez en un parque, cambiando su “dimensión molecular” y con un sistema de circulaciones y autopistas jerarquizadas. También imponía una zonificación que controlaba la densidad, para eliminar toda posibilidad de que Buenos Aires se convirtiera en una de las “aglomeraciones monstruosas o estérilmente desproporcionadas” 8 . El plan tomaba cuerpo a través de un sistema de proyectos urbanos, llamados “los elementos”: una serie de centros gubernamentales, una zona de oficinas, otra industrial, una de esparcimiento, otra de diversión, la ciudad universitaria, un sector hotelero, comercial y de embajadas; y a modo de ejemplo, un barrio residencial. Este sistema de proyectos aseguraba la dimensión arquitectónica del plan y eran las formas modernas -los bloques, las torres- las que asumían el desafío. Es conocida la configuración propuesta para la Cité des Affaires , con una plataforma sobre el río en la que se levantarían cinco torres de oficinas. Menor presencia ha tenido, por ejemplo, el “Centro de Gobierno” propuesto en relación a la Plaza -de 300 x 100 m- y el Palacio del Congreso Nacional (Víctor Meano, 1895-1906): una gran plataforma elevada que salvaba el paso de una autopista, mantenía la relación con las plazas existentes y antecedía a unos bloques horizontales y un bloque vertical -un rascacielos lenticular- que, destinado a reunir los ministerios, dominaba el conjunto. El rascacielos era clave para reintegrar la relación norte-sur, un rol significativo asignado a la tipología en la reconfiguración de la forma urbana. El plan adquiría forma e intención en las operaciones arquitectónicas, las cuales asumían la posibilidad de concretarse por medio de la conjugación de bloques como forma fundacional de las obras. Así lo plantearía el desarrollo del proyecto del Bajo Belgrano (Ferrari Hardoy, Bonet, Roca, Vivanco, Kurchan, 1948), con una serie de bloques escalonados en terrazas y bloques verticales rectos, de 180 m de largo y 50 m de alto, llamados “ manzanas verticales ” 9 . Kurchan y Ferrari Hardoy lamentaban las “oportunidades perdidas” 10 en los edificios públicos construidos entre el diseño y la publicación del Plan. Lo mismo pasaría con los proyectos emblemáticos de vivienda 11 , tanto con los del plan como con otros paradigmáticos de la arquitectura moderna 12 . Unos pocos proyectos urbanos de vivienda popular muestran el bajo protagonismo del bloque frente a los barrios de casas aisladas. El Conjunto Los

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