Revista AOA_35

- Holanda se caracteriza por una ‘cultura de cooperación’ entre quienes participan de un proyecto, algo que en Chile no existe. ¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando en nuestro país con el proyecto del Barrio Lo Recabarren? Ciertamente vengo de esa tradición y manera de hacer. Somos un país que trata de mantener a su gente unida. Incluso si eres rico tienes el deber de cuidar de aquellos con menos dinero, esa es la actitud. Pienso que esa tradición se explica por nuestros sistemas de agua: alrededor del 70% de la superficie del país está por debajo del nivel del mar, entonces todos tenemos que colaborar, no importa si eres pobre o rico, negro o blanco, mujer u hombre, joven o viejo, todos tenemos que trabajar unidos para no inundarnos ni ahogarnos. Esa responsabilidad colectiva por la sustentabilidad debiera ser la misma en todo el mundo. Por ejemplo, en Santiago tienen mucha contaminación atmosférica y eso afecta a todos por igual, por lo que prevenirla y combatirla debiese ser una actitud común. Los grandes problemas de la arquitectura tienen hoy más que ver con el urbanismo que con la arquitectura en sí: cómo abordar la movilidad, la sustentabilidad, la contaminación del aire y la gestión del agua, por ejemplo. - ¿Cómo defines el concepto de ‘movilidad’ y cómo crees que debiera influir en el diseño de los espacios públicos y edificios? Parte importante de la población mundial viaja distancias cada vez más largas para llegar a su trabajo u hogar; en auto, tren o metro, todos los días de la semana. Esta expansión sin precedentes del ámbito de acción de las personas ha llevado al crecimiento mundial de una variada red de carreteras, autopistas y sistemas de transporte público que no sólo ocupan extensiones crecientes de espacio, sino también están constantemente creando y recreando la ciudad y el paisaje. La movilidad sigue cambiando radicalmente la sociedad y la vida diaria de la gente de todo el mundo. La construcción de rutas de movilidad parece ser principalmente una cuestión técnica, reservada para los planificadores de tránsito, ingenieros y políticos, en que los diseñadores no juegan ningún papel. Pero no es el caso, las rutas de movilidad son también espacios públicos en los cuales las personas pasan tiempo, ‘una habitación con vista’. La movilidad es parte de la vida diaria, y debe tratarse con la misma calidad de diseño que esperamos de los espacios y edificios públicos.

- The Netherlands is characterized by a ‘culture of cooperation’ between those involved in a project, something that does not exist in Chile. What is your experience in our country working with the Lo Recabarren neighborhood project? I certainly come from that tradition and way of doing. We are a country that tries to keep its people united. Even if you are rich you have the duty to take care of those with less money, that is the attitude. I think that this tradition is explained by our water systems: about 70% of the surface of the country is below sea level, so we must all collaborate, no matter if you are poor or rich, black or white, woman or man, young or old, we must all work together not to flood or drown. This collective responsibility for sustainability should be the same throughout the world. For example, in Santiago you have a lot of air pollution and that affects everyone alike, so to prevent and combat it should be a common attitude. The great problems of architecture today have more to do with urban planning than with architecture itself: how to approach mobility, sustainability, air pollution and water management, for example. - How do you define the concept of ‘mobility’ and how do you think it should influence the design of public spaces and buildings? An important part of the world population travels longer and longer distances to reach their work or home; by car, train or subway, every day of the week. This unprecedented expansion of people’s sphere of action has led to the worldwide growth of a diverse network of highways, freeways and public transport systems that not only occupy increasing expanses of space, but are also constantly creating and re-creating the city and the landscape. Mobility continues to radically change society and the daily lives of people around the world. The construction of mobility routes seems to be mainly a technical matter, reserved for transit planners, engineers and politicians, where designers play no role. But this is not really the case, mobility routes are also public spaces in which people spend time, ‘a room with a view’. Mobility is part of daily life, and should be treated with the same quality of design that we expect from public spaces and buildings.

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