parte administrativa, política y de negocios de la ciudad y ya en ese tiempo vio vientos de cambio, descubriendo muy inteligentemente los signos de modernización. Proyectos evidentes como la Bolsa de Comercio de Emilio Jequier, el Club de la Unión de Alberto Cruz Montt, la manzana de San Francisco, etc., serán señales de modernización. Según Rosas, Brunner no descubre la pólvora, sino ve proyectos con un ideal moderno de transformación de la manzana que en ese entonces era ineficiente como macro manzana cuadrada, y que los inversionistas ya habían des- cubierto. Una de las grandes diferencias que permiten a Rosas establecer una parte de su hipótesis fue la diferencia entre la visión y operación de la ciudad entre Brunner y Le Corbusier. Donde uno quiere botar todo, Brunner trabajará con las preexistencias. Otro factor clave será que Bruner se autoconsideraba de segunda línea frente a Le Corbusier, sin embargo creía ser más prágmatico que él en lo que se refiere a cómo intervenir una ciudad y su trama urbana. El proceso de dibujos de los planos en las tres escalas tenía los siguientes cuatro objetivos a ilustrar: a) La propuesta teórica. b) La planificación histórica del centro. c) La construcción material gráfico que muestre la transfor- mación y sustitución. d) Mostrar la continuidad de la matriz fundacional hace 400 años. Este desarrollo planimétrico logró desmentir la visión simplista que Europa hacía de nosotros, así como que las transformaciones solamente eran producto de una conse-
cuencia económica. El dibujo de planos evidenció a lo largo de los siglos la trasformación de la cuadra y sus complejas parcelaciones, elaborados edificios en altura del siglo XX, evidenciando el resultado de un proceso tipológico iniciado en el siglo XVI desde lo rural a una situación urbana, densa y rica en programas arquitectónicos. La idea de una ciudad regular y lo ortogonal como fácil mecanismo de diseño. La regulari- dad, lo racional de la trama y lo simple de ella condicionaron el cómo hacer arquitectura en nuestro país, la permanencia de la trama y el cambio tipológico de su arquitectura. En paralelo al trabajo de catastro y dibujo de los procesos de cambio de las manzanas, la tesis aborda la discusión teórica que se está instalando en los distintos centros de pensamiento universitario y profesional sobre la manera de aproximación para entender la relación entre urbanismo y arquitectura en los años 80 del siglo XX, colocándola como discusión internacional. Estos temas se ven en las escuelas morfologistas con mucha importancia, como por ejemplo, la Catalana con Manuel de Solà-Morales i Rubió. La escuela italiana morfologista (o tipomorfológica) de urbanismo, im- pulsada por arquitectos como Saverio Muratori y Gianfranco Caniggia, que proponían entender la ciudad a través de la evolución histórica y la relación entre la tipología arquitec- tónica y el tejido urbano. Es importante destacar la figura de Libardo Niño como investigador, académico y profesor colombiano, cuyas líneas de trabajo abordaban esta tradición para el análisis histórico y el diseño arquitectónico, junto a la visión de Aldo Rossi, quien entendía a la ciudad como un artefacto histórico y una obra
X 3 Planos del Centro Urbano de Santiago siguiendo la estrategia de Giambatista Nolli, se muestra la evolución del tejido central desde la manzana cerrada a la manzana con pasajes que evidencian la configuración de una red continua de espacios públicos, patios, halles, zaguanes e interiores semipúblicos con la trama de calles. Santiago 1885-1913; Santiago 1930-1960 y Santiago 1970-1984 escala 1:2.500. (Del Atlas de Planos de Tesis de Doctorado. “El Centro de Santiago de Chile: Morfología urbana y tipología edificatoria en transformación (1930-1960)”. Profesor Guía: Manuel de Solà- Morales. LUB-ETSAB, UPC. 1986)
144 ←
AOA / n°54
Made with FlippingBook - professional solution for displaying marketing and sales documents online