RevistaAOA_54

Sin duda, Valparaíso tiene una morfología única y comparte con otras ciudades puerto orígenes ligados a bahías protegidas, construcciones espontáneas y escasa planificación. Sin embargo, su consolidación responde también a políticas estatales impulsadas tras la Independencia de Chile, contexto en que el concepto de ciudad-puerto empieza a acuñarse y donde Valparaíso se posiciona como el principal referente. Hoy enfrenta una serie de dificultades, pero, al mismo tiempo, un escenario esperanzador donde el patrimonio puede convertirse en el motor de su desarrollo.

L

a particular geografía de Valparaíso y la manera en que allí se ha configurado la relación entre el territorio y quie- nes lo habitan, le han otorgado una singularidad mayor. La inscripción del Área Histórica de la Ciudad-Puerto de Valparaíso como Sitio Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2003, introdujo nuevas formas de nombrarla y comprenderla, así como también el establecimiento de categorías de valor, atributos y delimitaciones que el Estado de Chile tenía el deber de proteger y gestionar. Esta condición se expresa en atributos interrelacionados. El primero de ellos es el trazado urbano, cuya forma de anfi- teatro frente al océano –con cerros habitados y una planicie angosta ganada progresivamente al mar– da origen a un tejido en el que conviven formalidad e informalidad. Esta configuración es resultado de un proceso histórico marcado por el crecimiento del comercio marítimo, que evidenció dé- ficits urbanos en los cerros y en la infraestructura portuaria, impulsando desde fines del siglo XIX intervenciones que buscaron reorganizar su estructura urbana¹. Entre ellas, el terraplén ferroviario sobre la bahía, la apertura de calles como Blanco y Errázuriz, la Ley de Transformación de 1876 y las avenidas Brasil y España, que fortalecieron la conexión con Viña del Mar y el desarrollo costero². En este proceso, el diseño urbano se adaptó a la topografía, articulando cerros y plan mediante calles, escaleras y ascensores. A este atributo le siguen los espacios públicos como plazas, monumentos y paseos tradicionales del contexto urbano, que se complementan con otros que reflejan la geografía y dinámicas locales. Entre ellos, paseos miradores que dan hacia el mar, escaleras y subidas (o bajadas) que permiten el tránsito, pasajes y recodos formados por la irregularidad de su traza, formando parte de la vida cotidiana. Junto con ello, la arquitectura como atributo se expresa en la coexistencia de diversos estilos que, mediante el uso creativo de materiales y técnicas, se adaptaron a las condicio- nes del paisaje y del clima, siendo testimonio de las distintas migraciones hacia Valparaíso. Desde fines del siglo XVII –con iglesias como La Matriz, San Agustín y San Francisco, el castillo San José y viviendas en torno al fondeadero y el Al- mendral–, la ciudad ha alternado construcciones planificadas y soluciones espontáneas, las que han sido recurrentemente transformadas por catástrofes como el terremoto e incendio

de 1906 y el incendio de 2014, que han forzado continuas renovaciones urbanas. Los ascensores, por su parte, refieren a los más de treinta funiculares, construidos principalmente entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, respondiendo a la compleja topo- grafía de la ciudad. Surgidos en un contexto de alta densidad en el plan y expansión hacia los cerros por la migración pobla- cional, estos sistemas –impulsados por políticas municipales y articulados con calles y escaleras– permitieron conectar eficazmente la ciudad plana con las colinas, brindando una subida conveniente a la primera planicie³. Algunos de ellos han sido declarados Monumento Histórico por su valor ar- quitectónico, turístico y social.

Q Vista de Valparaíso, s.f. Roberto Montandon P./Archivo Fotográfico CMN V Trazado urbano de Valparaíso, 2018. Jorge López Orozco. Archivo Centro Nacional Sitios de Patrimonio Mundial - Servicio Nacional del Patrimonio Cultural

1 Pablo Millán-Millán, “Aplicación e impacto de la Ley de Habitaciones Obreras de 1906: el caso de Valparaíso (Chile)”, EURE 42, N°125 (2016): 279. 2 Samuel J. Martland, Construir Valparaíso: Tecnología, municipalidad y Estado, 1820-1920 (Chile: DIBAM, 2017), 117 y 226. 3 Ibid., 140, 190 y 235.

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Reportaje

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