RevistaAOA_54

Es muy interesante ese tema. Muchos de mis colegas en Canadá algunas veces ponen a los estudiantes a diseñar algo sin ver el contexto social o dónde está ubicado el sitio, si va a beneficiar a la comunidad y si hay riesgos. Y nos hemos dado cuenta de que existe una carencia en la educación de cambio climático, por ejemplo. ¿Qué pasa si va a haber más lluvias, más nieve o incendios forestales? En Carleton tenemos un pregrado de patrimonio y sostenibilidad. Entonces, yo tengo dos cursos, uno para aprender técnicas de levantamiento y otro de patología de la edificación. Y en este les enseño acerca de riesgo de cambio climáticos. De acuerdo a tu experiencia, ¿qué errores cometen los arqui- tectos al enfrentarse al patrimonio ya construido? Ante todo el pre-proyecto. El problema es entrar de lleno sin ver cuáles son las variables que pueden hacer resaltar los valores patrimoniales de ese sitio y a su vez la innovación arquitectónica posible. Aquí hay una fuerte crítica al Consejo de Monumentos Na- cionales que tiene que considerar todo lo que dices, pero también el hecho de que no basta solo con preservar; hay que preocuparse de la comunidad que lo habita. El rol social y económico del patrimonio. Es verdad. Pasa mucho que ves edificios abandonados porque tienen un valor patrimonial y la organización que los gestiona no tiene la decisión de restaurarlos por diversas razones. Luego se abandonan y se van deteriorando y en unos años tienes que tumbarlos. En Canadá hay muchos edificios importantes que no tienen uso y están totalmente desocupados. Tú ves los muros de mampostería, pero no ves ninguna actividad. Y por otro lado, hay algunas iglesias que las han transformado en restaurantes o sitios para hacer bodas. Es interesantísimo. Lo usa la comunidad, va a tomarse un café… se usa y se mantiene. Hubo un cambio de función. Hay otros casos opuestos en que el mismo gobierno les quita su declaración de patrimonio para que se pueda demoler dado su carísimo costo de mantención. Muchas veces cuando se declara un sitio de patrimonio no se ven variables importantes. ¿Cuál es el impacto de aclarar un sitio social? ¿Por qué lo vas a dejar que se abandone? ¿Por qué no puede ser un centro comunitario, una discoteca, una empresa? La reutilización adaptativa. Todo el mundo está de acuerdo con que hacer una res- tructuración de un edificio existente es más barato energé- ticamente que construir uno nuevo. El problema es que si desechas el edificio, lo echas a la basura, nadie te compra nada. Entonces es más barato hacer algo más. Desde tu experiencia, ¿cuál es la mayor fortaleza y la mayor fragilidad del patrimonio arquitectónico en América Latina? Hay un problema con la constancia política en todos los países de Latinoamérica. En Chile cada cuatro años hay cam- bio de gobierno. El patrimonio debería tratarse con políti- cas de Estado, no con políticas sectoriales. Otra cosa que es interesante es que los estados deben reconocer que su patrimonio es importante. Tú vas a Corea y todos los sitios de patrimonio están perfectos. Eso es identidad cultural. En Latinoamérica, en cambio, muchos sitios de patrimonio mundial están descuidados. Por otro lado, cada vez que vas a cualquier país latinoa-

mericano te das cuenta del gran grupo de personas que está trabajando en cosas innovadoras, interesantes, pero no lo difunden a nivel internacional. No existe tampoco esa cultura de publicar a nivel internacional. ¿Qué piensas del plan de gestión de Valparaíso? No vi el plan de gestión, pero tuve la oportunidad de tener numerosas reuniones con la gente de la corporación. Lo que pasa es que la convención de patrimonio mundial no tiene cascos azules, entonces no podemos mandar los cascos azules a Chile para que vengan y restauren Valparaíso. Pero tenemos la lista de los que están en peligro y creo que esas advertencias le han servido bastante a Chile para ponerse las pilas, como diríamos. Me parece que los planes que pude conversar con ellos tienen buena dirección. Una de las cosas que le pidió la UNESCO a Chile para man- tener a Valparaíso es que se apruebe de una vez por todas la nueva ley de patrimonio cultural que sigue estancada en el Congreso. Eso me contaron. Hay muchos sitios de la propiedad pri- vada que no se pueden tocar, entonces algunos se están cayendo y los dueños no pueden hacer nada. Ese es el gran pretexto para no hacer nada a nivel nacional. En Estados Unidos es bastante efectivo lo de los beneficios tributarios. Y en Bélgica tenemos una entidad que se llama Monumentenwacht Vlaanderen, que es una organización sin fines de lucro donde te puedes inscribir como propietario de una edificación histórica y ellos te garantizan cada 3 años que vas a tener un inspector que va a ver la condición de la edifi- cación y te hace un reporte. Ese reporte lo puedes presentar a un contratista para que haga las reparaciones. ¿Y cuál sería tu análisis en términos generales del tema de Valparaíso? Pienso que hay buenos planes e intenciones. Pero la parte legislativa es sumamente importante y creo que siempre en el patrimonio tenemos que trabajar con equipos inter- disciplinarios, ya que hay una parte social, antropológica, que nosotros desconocemos como arquitectos. Siempre es posible mejorar. La situación está mala ahora que está dentro de la lista. Y si se quita, se pierde para siempre. Pero no está en lista en peligro, sino en un paso previo. Los sitios que están en la lista regular se monitorean cada 6 años y los sitios que están en la lista en peligro se tienen que reportar todos los años. Entonces Valparaíso no está en peligro, simplemente le están pidiendo estado. No está en la lista en peligro. En 2024 hubo una delegación que presentó un petitorio de 16 puntos, entre ellos lo de la ley de patrimonio, el plan de gestión, entre otras cosas. Hay que continuar. Comentaste que en esta visita habías recorrido Valparaíso a pie. Sí, caminé desde la parada del bus hasta el centro. Subí, fui al Museo del Inmigrante, Cerro Alegre y Cerro Concepción. También fui al Cerro Cárcel. Pude ver muchas iniciativas in- teresantes. En los puertos también se ve mucha decadencia. No solo en Valparaíso. Pero la zona del Museo del Inmigrante me pareció muy bien. !

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AOA / n°54

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