Actualmente esa es tu base: Carleton. Sí, soy profesor ahí pero también tuve una carrera muy larga con el ICOMOS. Fui presidente del comité de documen- tación CIPA y luego me entusiasmó ser miembro del Consejo Directivo de ICOMOS. Entonces me lancé y fui vicepresidente y después secretario general, cargo que dejé en 2023. Cuando fui miembro del consejo directivo también participé en la mesa de evaluación de postulaciones de patrimonio mundial, lo que fue muy interesante. Actualmente me acaban de elegir presidente del Comité Nacional del ICOMOS en Canadá para liderar cambios en nuestro pais. ¿En qué países has realizado estudios? Cuando estaba en Bélgica conocí un profesor alemán que se llamaba Michael Jansen, que era consejero de la UNESCO en Pakistán, pero acababa de comenzar un proyecto en el Sultanato Salalah en el sur de Omán en el año 1997. Ahí es donde comencé mi carrera. Después trabajé en Siria en dos sitios y luego en Afganistán y la India. ¿Cómo fue tu primer acercamiento al tema del levantamiento? El profesor Jansen estaba buscando una persona que trabajara con la estación total y el AutoCAD para hacer le- vantamiento en esa época. Y yo era experto en levantamiento fotográfico y fotogramético. Luego, cuando trabajé en la UNESCO, hicimos un curso en Egipto para jóvenes árabes acerca de documentación y ahí conocí a Gaetano Palumbo, que trabajaba en World Monuments Fund (WMF), que es una ONG en Nueva York que hace restauraciones con todo el mundo. De hecho, trabaja en Chile en Rapa Nui bastante. Cuéntanos por qué estás en Chile. En 2020 hubo un grupo de personas involucrado en la Con- vención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, como Francesco Bandarin, que fue el director adjunto de cultura para la UNESCO en un cargo que desempeñó hasta hace poco el chileno Ernesto Ottone. También estaba Cristina Cameron, Mike Turner y Fernando Pérez Oyarzún. Ellos forman la Our World Heritage y hacen 12 debates. Uno al mes. Y Cristina me invitó como experto en documentación digital para realizar el primer debate. Hacíamos todo online. Estábamos en pandemia. Luego de cuatro o cinco meses, el debate lo llevaba Umberto Bonomo con Fernando Pérez. Me reuní con ellos y realizamos un seminario en línea que se llama Globinar. ¿Aún durante la pandemia? Claro, de hecho, todos mis investigadores estaban abu- rridos en casa, entonces trabajaron voluntariamente mucho
tiempo. Hicimos muy buenas cosas, como un reporte acerca de la contribución de la tecnología para el monitoreo y la interpretación del patrimonio mundial. Fue entonces cuando Umberto me dice: "¿Por qué no haces tú una sesión de tecno- logías digitales en nuestro mes?”. Y cuando me reuní con su equipo conocí a Karen Golle. Ella me dijo que quería venir a Canadá, nos juntamos allá, luego vinimos a Chile a una visita oficial en la Universidad Católica y nace nuestra hija Antonia, que es la relación más fuerte que tengo con Chile. ¿Esta vez te trajo un tema más bien familiar? En Carleton tenemos derecho a un año sabático cada 6 años. Este es mi segundo sabático y tomé un año sin dar clase al pregrado ni trabajo administrativo. Tenía que seguir trabajando con mis estudiantes de posgrado, pero eso me dio la libertad de, por ejemplo, ir tres meses a Corea. Luego fuimos un mes a Bélgica y duespués nos vinimos a Chile a desarrollar el taller de documentación intensiva presencial porque con la Universidad Católica hemos organizado numerosos cur- sos online. Eso es parte de mi visita: el taller. También tuve la oportunidad de conectar con la gente de la Corporación de Valparaíso y hemos hablado de, eventualmente, hacer alguna colaboración. Si te formaste como arquitecto, ¿en qué momento pasaste de ser un diseñador proyectista a preocuparte del patrimonio y las políticas públicas? Cuando hice la maestría en Bélgica, porque te enseña una parte social, pero también te enseña sobre materiales y su deterioro, documentación de sitios, entre muchas otras cosas. Me encantó la maestría, pero la parte digital me gustó mucho más porque había una carencia en ese momento. La gente que trabajaba en conservación no usaba autoCAD, porque era muy irregular, no podías dibujar una cosa dañada, sino que todo era líneas derechas. Entonces, yo demostré en mi maestría que sí se puede usar y tiene muchas ventajas.
V Mario Santana durante el curso introductorio de
documentación en Wat Ratchathiwat's wall-paintings (Bangkok, Tailandia), 2026.
¿Cómo transmites a tus alumnos la importancia de la preexistencia?
“Muchos de mis colegas en Canadá algunas veces ponen a los estudiantes a diseñar algo sin ver el contexto social o dónde está ubicado el sitio, si va a beneficiar a la comunidad y si hay riesgos. Y nos hemos dado cuenta de que existe una carencia en la educación de cambio climático, por ejemplo. ¿Qué pasa si va a haber más lluvias, más nieve o incendios forestales?”.
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Entrevista Internacional
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