Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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Eissler (1953, p. 110) fue el primero en definir el término parámetro en psicoanálisis de la siguiente manera: “la desviación, cuantitativa y cualitativa, del modelo básico de la técnica, que requiere como herramienta exclusiva la interpretación.” Esta modificación debe ser temporal y desaparecer cuanto antes para volver a la técnica estándar. Aunque Eissler defiende el uso de otras intervenciones en lugar de la interpretación, el término parámetro puede considerarse en un sentido más amplio (se han utilizado otros términos, tales como la variación de la técnica de Loewenstein, 1982). Esto incluye cualquier modificación de los elementos del método psicoanalítico, que en el encuadre estándar abarca la frecuencia de las sesiones, el uso del diván y la duración de la terapia (de la sesión y de todo el proceso). Algunos analistas consideran necesario introducir algún tipo de variaciones en el encuadre cuando se trata de pacientes con patologías graves, como los pacientes psicóticos y con trastorno límite de la personalidad. Este es el caso de Kernberg, quien afirma que “las personalidades límite no toleran la regresión dentro de un tratamiento psicoanalítico” (Kernberg, 1968, p. 601). Sin embargo, Kernberg no espera que su técnica sea considerada dentro del psicoanálisis, sino que la entiende como parte de la psicoterapia psicoanalítica. Otros analistas, por el contrario, no modifican las condiciones estándar con pacientes similares, para ellos el método estándar es tan necesario como posible (H. Rosenfeld, 1978). Estos enfoques reflejan diferentes puntos de vista teóricos sobre la psicopatología y en algunos casos se refieren a diferentes tipos de esta psicopatología. Otros psicoanalistas como Krejci (2009) y Bateman & Fonagy (2013), en su teoría de la mentalización, también proponen que se puedan hacer modificaciones en el encuadre del tratamiento cuando los pacientes TLP graves se comporten de manera extrema.

VI. OTROS AVANCES EN EL CONCEPTO DE ENCUADRE

Algunos autores han diferenciado el “marco” del “encuadre”, entendiendo el primero como el escenario que proporciona el analista para desplegar el proceso analítico, como si se tratase del marco de un cuadro (Milner, 1952a), mientras que el encuadre se refiere al proceso mismo. Milner consideraba que el marco era esencial para diferenciar lo que hay dentro de lo que hay fuera; el marco muestra “que lo que está dentro tiene que ser percibido e interpretado de una manera diferente de lo que está fuera”. El marco “delimita un área donde lo que se percibe tiene que ser entendido como símbolo, como metáfora, no literalmente” (1952b, pp. 80-81). Rycroft (1958) y Heimann (1957) prefirieron los términos “figura y área” en lugar de encuadre. Otros autores utilizan los términos “marco” y “encuadre” como sinónimos. En esta entrada las dos palabras se utilizan como sinónimos, a menos que se indique lo contrario.

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