Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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punto de vista, es como si se emplearan varias defensas de negación, como la minimización, y sobre todo el acento en otras realidades (como los recuerdos no simbolizados y procedurales), para encubrir una realidad no deseada (en este caso, la importancia que tiene para muchas personas la represión activa de los recuerdos declarativos y sus afectos asociados). Los psicólogos del yo emplean el método psicológico del yo para distinguir los distintos procesos y modos de pensamiento. Abordan el estudio de los recuerdos post-traumáticos no procesados y no simbolizados, sin minimizar los límites del inconsciente, con sus procesos primarios, ante este tipo de recuerdos y procesamientos mentales. Fuera de la psicología americana del yo, otros autores también han propuesto conceptualizaciones de lo no simbolizado (por ejemplo, Bion, 1962; De M’Uzan, 2003). A pesar de que sus aportaciones clínicas han sido muy beneficiosas, los psicólogos del yo las ven como una combinación de varios procesos, tales como el desarrollo relacionado con el crecimiento del yo y el desarrollo de procesos secundarios fuera de los ámbitos donde actúa el proceso primario – y el proceso traumático. Dentro de la psicología del yo americana, Alvin Frank (1969), en su evocador artículo “Lo no recordado y no olvidado: la represión primordial y pasiva”, explicó este ámbito de funcionamiento no procesado mediante algunos ejemplos clínicos muy llamativos. Recientemente, se ha propuesto el término “ proceso cero ” para referirse a esta forma de funcionamiento mental (Fernando, 2009, 2012), diferenciándola así del proceso primario. Por ejemplo, el “ instante presente, congelado, que siempre está sucediendo y nunca cambia”, característico del proceso cero, que explica su naturaleza “atemporal”, es muy diferente de los elementos libres, en movimiento constante, del proceso primario que, sin embargo, nunca se agotan. Asimismo, la “ concreción ”, la “ falta de abstracción ”, la “ falta de simbolización en el proceso secundario ”, y la “ falta de integración ” indican que esto puede aplicarse tanto a los procesos primarios como a los cero y, aún así, adoptar significados muy diferentes según el tipo de procesamiento mental. El “proceso cero” es una herramienta para conceptualizar el funcionamiento mental post-traumático y para ahondar en la comprensión de sus propiedades. Al mismo tiempo, se puede entender la importancia de las otras dos clases de procesos mentales, el primario y el secundario, y la forma en que se organiza y funciona la mente a través de ellos. Esto pone de relieve el nivel de interacción entre estas formas de funcionamiento. En el proceso cero hay una forma muy diferente de inconsciente, un “ universo paralelo ” y extraño, donde la gente puede entrar y salir de forma muy distinta al “sistema inconsciente” o al ello descrito por Freud. Según los psicólogos del yo, estos reinos del inconsciente siguen siendo factores importantes para el funcionamiento mental normal y para el trastornado y ha llegado la hora de ampliar la concepción de la mente para incluirlos a todos.

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