Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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El trabajo sintético de Kernberg (Kernberg, 2015) incluye la correlación de las bases neurobiológicas de estas configuraciones conflictivas del desarrollo y las patogénicas. “Una conclusión general hace referencia al desarrollo paralelo y recíproco de sistemas neurobiológicos afectivos y cognitivos, controlados en última instancia por determinantes genéticos y sistemas psicodinámicos, que corresponden tanto a la realidad como a las distorsiones motivadas de las relaciones internas y externas…” (Kernberg, 2015, p. 38). La hipótesis general de esta teoría es que en los pacientes con una organización de la personalidad límite predominan los aspectos agresivos y persecutorios de la experiencia temprana, sea cual sea su origen, lo que impide una integración de la identidad. Un tratamiento analítico orientado a lograr una integración de la identidad facilitará la integración del concepto del yo e incrementará el control cognitivo; es decir, el sujeto integraría el concepto de los otros, normalizaría la vida social e integraría la experiencia de afectos contradictorios, lo que le llevaría a modular el afecto y a reducir la impulsividad. A partir de estas suposiciones, la estrategia de la psicoterapia centrada en la transferencia consiste en clarificar las relaciones de objeto que se activan en la situación del tratamiento (la transferencia), siempre dominadas por el afecto, tanto con respecto a las experiencias positivas como negativas. Esto facilita la tolerancia y la conciencia de los estados mentales conflictivos del paciente . Mediante la clarificación e interpretación final de los estados mentales que se han disociado debido a las condiciones escisivas dominantes se fomenta la mentalización. En la situación del tratamiento, la activación de las relaciones de objeto escindidas tiende a producir “inversiones de roles” en la transferencia; en otras palabras, el intercambio de roles entre el sí mismo y el objeto en la experiencia del paciente en relación con el terapeuta. Este proceso permite al paciente aceptar gradualmente su identificación inconsciente con la víctima y el perseguidor y, al mismo tiempo, comprender que sus idealizaciones también tienen una cualidad poco realista y representan una función protectora contra el aspecto opuesto y negativo de su experiencia. El terapeuta, que mantiene una neutralidad técnica mientras protege el marco terapéutico, facilita la introducción gradual de una “psicología de las tres personas”. En este caso, la función del terapeuta es la de un forastero “excluido” que ayuda al paciente a diagnosticar los estados de escisión idealizada y persecutoria. Estos estados pueden vincularse posteriormente con la significación metafórica de las relaciones de objeto activada durante la transferencia (Kernberg, 2015). III. C. Melanie Klein y los post-kleinianos En las escuelas kleinianas, el conflicto también juega un papel fundamental, pero éste está presente desde el principio, antes de que se consolide la estructura tripartita de la mente. La interacción entre las tres estructuras emergentes, puesta en movimiento por el conflicto entre los impulsos inconscientes del ello y las defensas del yo dirigidas, es reforzada por las presiones del superyó y se origina en las primeras

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