Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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Jugar no es solo una forma de que el niño controle lo que al principio le debe parecer incognoscible y peligroso. Los juguetes son tratados como si tuvieran sentimientos: ellos viven, se preocupan, mueren y son destructores. En este sentido, los objetos pueden definirse como fantasías de aprehensiones del mundo externo. Los objetos internos no son “representaciones”, ya que pueden encontrarse en recuerdos o fantasías conscientes (sueños diurnos). “Los objetos se experimentan como lo que forma la sustancia del cuerpo y de la mente” (Hinshelwood, 1991, pp. 71-72). El concepto de “objetos internos” es inherente a la metapsicología kleiniana e interactúa con otras hipótesis importantes, tales como: la existencia de pulsiones de vida y muerte; una teoría del funcionamiento mental temprano que teoriza la existencia de un yo capaz de percibir la ansiedad; el desarrollo de los mecanismos de defensa primitivos del yo; la hipótesis de fantasías inconscientes y la teoría de la posición esquizoparanoide y depresiva (Bianchedi, 1984). El trabajo sobre el duelo comporta trabajar en la construcción de un mundo interno en la posición depresiva y a través de ella. El estado de las relaciones externas se rige por el de las relaciones internas. Klein enfatiza el carácter concreto e incluso físico de las experiencias relacionadas con este mundo interno. La teoría del mundo interno organiza las interacciones de los objetos en ese mundo. La sustancia de ese mundo está formada por fantasías inconscientes, profundas y tempranas, que emergen en la conciencia a través de emociones o recuerdos de sensaciones, a menudo de carácter hipocondríaco.

VI. A. Conceptualizaciones originales de América Latina

VI. Aa. Horacio Etchegoyen: La transferencia temprana Etchegoyen (1982) considera que uno de estos dos principios, el narcisismo primario o las relaciones objetales primarias, siempre se encuentra en la base de los marcos conceptuales. Solo hace falta que el teórico escoja entre uno u otro. Esta diferenciación es cuestionada por Diana Rabinovich (1990). La teoría de la simbiosis descrita por Bleger (1967) como la fase glischrocarica podría considerarse como una alternativa intermedia entre el narcisismo y las relaciones de objeto. La descripción de Bleger parte de una fase narcisista primaria, en la cual el sujeto cree que el objeto es parte de sí mismo y solo a través de experiencias repetitivas de frustración reconoce que algo distinto existe fuera de él y que no le pertenece. Para Etchegoyen, sin embargo, todo el trabajo de Freud se basa en el concepto del narcisismo primario. El objeto al que se refiere Freud en Tres ensayos sobre teoría sexual (1905) es el objeto de la pulsión, contingente y sin entidad mientras que la relación con el objeto no se considere patológica y se defina, entonces, como una

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