Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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pensar por sí mismo, proyectándose en su continente/objeto interno con su propia función alfa…” (Grotstein, 2005). Desde el punto de vista de la psicología del desarrollo y la clínica, la función continente/contenido se desplaza por inversión, de forma dialógica, entre los dos participantes. En opinión de Grotstein (2005), el “equipo niño-madre-proyección-continente” es un modelo de dos personas irreducible. Sólo la respuesta fallida del continente puede hacer surgir modelos anteriores de una sola persona, basados en la proyección, introyección y/o identificación proyectiva. En su análogo clínico, el modelo continente/contenido de dos personas incluye la presencia y las actividades del analista aunque el analizado siga ocupando el centro de atención. Cuando la escena psicoanalítica se amplía a dos personas, en un paisaje tridimensional, se hace posible explorar la perspectiva intersubjetiva (“vértice”). Actualmente, la contención podría entenderse como la principal causa de que se multipliquen los fenómenos de transferencia/contratransferencia, convirtiéndose así en un vínculo latente (“orden oculto”) entre las dos (Grotstein, 2011b). En algunas de sus últimas aventuras teóricas, Bion (1965, 1970, 1992) vincula su concepto de contención a las formas ideales de Platón y a las cosas en sí mismas de Kant. Según esta analogía, el sujeto que proyecta activa el continente/contenido con su abanico de emociones L, H y K latentes, universales y preexistentes como sus correspondientes formas ideales y cosas en sí mismas.

IV. LOS AVANCES POST-BIONIANOS

Después de Bion, los psicoanalistas han discutido, elaborado y desarrollado varias dimensiones del modelo continente-contenido. A continuación, se incluyen algunos ejemplos de estas elaboraciones y avances, que abarcan varias regiones psicoanalíticas. En Inglaterra, Ronald Britton (1998) ha advertido que las palabras proporcionan un continente para una experiencia emocional, creando un “límite semántico” a su alrededor, mientras que la situación analítica proporciona un “mundo acotado”, un lugar donde se puede encontrar significado. Britton también se ocupa de las relaciones destructivas, de “contención maligna”, entre continente-contenido, en que el sujeto sólo puede imaginar dos salidas (catastróficas) al enfrentarse a una nueva idea: “encarcelamiento o fragmentación”. Betty Joseph ha investigado los aspectos comunicativos de la identificación proyectiva cuando está en juego el equilibrio psíquico, y la posibilidad de que este proceso conduzca a un cambio psíquico si está contenido (Joseph, 1989).

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