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Aunque Freud (1900, pp. 352-353) admitió el empleo personal de los símbolos oníricos, en “Sueños y telepatía” (Freud 1922) volvió a subrayar que el simbolismo de la fantasía es esencialmente universal, sin convenciones ni regulaciones de carácter social: “El lenguaje del simbolismo no conoce, como ustedes saben, gramática alguna; es un lenguaje de infinitivo extremado, donde voz activa y voz pasiva se figuran mediante la misma imagen” (Freud 1922, p. 212 [204]). La ambigüedad y la sobredeterminación del simbolismo inconsciente indican que los símbolos y su interpretación pueden tener múltiples significados. En “Moisés y la religión monoteísta”, Freud (1939) formuló la hipótesis de una herencia filogenética a través de las fantasías primordiales, que pueden concebirse asimismo como representaciones simbólicas de los orígenes: la escena originaria (los orígenes del sujeto), la seducción (los orígenes de la emergencia de la sexualidad) y la castración (los orígenes de la distinción entre los sexos). A grandes rasgos, Freud entendía el proceso simbólico como un vehículo de significación oculto mediante el cual algo objetable es reemplazo por algo menos objetable. El simbolismo permitía que las ideas objetables subsistieran permaneciendo inconscientes. II. Aa. Interpretaciones regionales adicionales de las concepciones de Freud sobre el simbolismo Aunque todas las regiones coinciden en la evolución del pensamiento de Freud sobre el tema del simbolismo, existen también interpretaciones regionales específicas cuya comprensión contribuye a elucidar caminos entrelazados, aunque heterogéneos, en torno a la evolución ulterior del concepto desde una óptica regional. II. Aaa. La cuestión de las inscripciones y las huellas de la experiencia en Freud (perspectiva europea) El término “simbolismo” hace referencia al uso de símbolos en la expresión; proviene históricamente del vocabulario del arte, donde se emplea para designar “escuelas” y formas de creación que se sostienen en el uso de símbolos. En psicoanálisis está principalmente vinculado a la idea de que los sueños utilizan “símbolos” para crear representaciones psíquicas en el “simbolismo onírico”; es decir, que el sueño recurre a símbolos sociales “típicos” para representar, por ejemplo, contenidos sexuales que quedan así evocados y enmascarados. El término “simbolización” hace referencia a un proceso psíquico que conecta entre sí dos inscripciones psíquicas o dos huellas de experiencias; se trata de un proceso de transformación y desplazamiento de una huella en otra huella, y solo puede comprenderse en el marco de una teoría de la representación psíquica. La cuestión de las inscripciones y las huellas de la experiencia remite a Freud.
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