Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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madre, y que la internalización de la función de “retención” materna es esencial para el desarrollo mental. Sin embargo, la retención es un término más amplio, que abarca una mayor sensibilidad psíquica hacia las necesidades del niño, así como su retención física y provisión ambiental (Winnicott, 1960). Por otro lado, la contención supone una participación intrapsíquica más activa por parte del objeto, según su personalidad. Esther Bick (1968), Donald Meltzer (1975) y, más tarde, Didier Anzieu (1989), de forma algo distinta, conceptualizan el desarrollo de un yo-piel con función continente. André Green (1999), por ejemplo, propone la necesidad de una alucinación negativa de la función materna para crear un espacio interno de simbolización. Estos últimos autores difieren de las ideas de Bion, ya que ponen de relieve los estados en que todavía no se ha logrado un espacio psíquico y otras formas primitivas de relacionarse (anteriores a la identificación proyectiva), como la identificación primaria y adhesiva.

VI. USO ACTUAL Y CONCLUSIÓN

El modelo continente-contenido tiene un amplio campo de aplicación en el psicoanálisis actual. En cuanto al psicoanálisis clínico, la mayoría de los psicoanalistas contemporáneos consideran que la función continente tiene más importancia, independientemente de la orientación teórica. El término no sólo se aplica a la comprensión de los procesos de identificación proyectiva, sino también al trabajo con estados psíquicos dominados por excesos de tensión/emociones, debido a traumas y/o estados psíquicos indiferenciados. Hoy en día, muchos también subrayan la importancia de internalizar la función paterna, además de la ensoñación materna y la función alfa. Es decir, el vínculo del padre con la madre, que le permite conservar un estado de ánimo equilibrado mientras asiste a las necesidades de su bebé y, al mismo tiempo, le confiere un espacio triangular. La teoría de la contención de Bion proporciona una nueva lógica para la eficacia terapéutica. Es una teoría del pensamiento basada en una experiencia emocional del saber que él designa como “K”, y una búsqueda de la verdad en el encuentro terapéutico, cosa que para Bion es tan vital para la mente como el alimento para el cuerpo. Desde el punto de vista de la técnica, este modelo sirve para orientar al analista durante una sesión, sobre todo cuando el paciente necesita un trabajo psíquico de “contención” para provocar el cambio psíquico.

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