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sobre los procesos creativos durante el desarrollo, las autoras rastrearon el juego recíproco y transformador de los procesos y los simbolismos primario y secundario (Freud 1938; Arieti 1980; Rose 1999). Sometieron las producciones de los participantes del concurso internacional de arte “Mi sueño”, de entre 3 y 26 años de edad, a un análisis de proceso y de contenido, empleando entrevistas adaptadas individualmente junto con asociaciones libres. Concebido como un tratamiento preconciente complejamente motivado de un proceso inconsciente (Freud, 1938), el arte onírico fue conceptualizado como una exposición condensada del sueño, que contiene el “movimiento” como perspectiva transformadora (rotacional) y una propiedad comunicativa adicional, evocadora de una respuesta estético-afectiva en el espectador. Los resultados demostraron que la sublimación rudimentaria –es decir, el uso de la actividad creativa para elaborar la experiencia interior– y las propiedades evocativo-comunicativas rudimentarias del arte onírico son ya evidentes entre los 3,5 y los 5 años. Durante los primeros años de latencia, aparecen por primera vez las perspectivas múltiples y sus condensaciones, lo que posiblemente anuncia el estadio de las Operaciones Concretas de Piaget (1929). Dado que la alteración de perspectiva se produce primero en el sueño, parecería que la etapa precomunicativa de la creatividad comienza efectivamente en el nivel del sueño, durante la latencia temprana. Todos los prerrequisitos de la producción artística visual plena –la capacidad sublimadora, la adopción de una “segunda mirada” reflexiva, la construcción de perspectivas múltiples y condensaciones– alcanzan su expresión dinámica en la adolescencia. Las visiones panorámicas multiperspectivales y un juego recíproco y multisimbólico aún más complejo caracterizaron a los artistas adultos jóvenes. En términos generales, el estudio corroboró la conjetura hipotética de que la emergencia del simbolismo inconsciente del proceso primario precede en varios meses a la emergencia del simbolismo lingüístico consciente del proceso secundario (Piaget 1929; Berk 2006; Winnicott 1971; Mahler et al. 1975; Blum 1978; Papiasvili y Mayers 2012). Asimismo, el estudio avanzó la noción de que las construcciones mentales implicadas en el cambio de perspectivas –un prerrequisito del desarrollo para poder hacer uso de la interpretación analítica– se desarrollan primero en el dominio simbólico no verbal inconsciente y solo entonces alcanzan el dominio simbólico comunicativo, desarrollándose plenamente con el inicio de la adolescencia. VI. B. La intersección entre la psicología cognitiva y la teoría psicoanalítica Wilma Bucci (1985, 1994, 1997, 2001, 2005, 2011), en su sistema de códigos múltiples, describe tres niveles del aparato mental: los sistemas subsimbólico, simbólico no verbal y simbólico verbal. El sistema subsimbólico incluye el funcionamiento visceral, los registros sensoriomotores, la memoria procedimental, la memoria implícita y los niveles fisiológicos de la emoción. El sistema simbólico no verbal procesa imágenes visuales que pueden emerger en los sueños y quedar vinculadas al sistema verbal. El sistema simbólico verbal está constituido por el
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