Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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Estas demandas incluso pueden poner en “peligro” el tratamiento del analista y hacer necesario el autoanálisis periódico (1937b, p. 224). En comparación con las afirmaciones anteriores, estas observaciones presentan una clara distinción de la relación paciente-analista: las reacciones frente al inconsciente del paciente podrían activar procesos e incluso cambios en el analista . Aunque la contratransferencia, en un primer momento, se conceptualiza como un riesgo – porque las transferencias del analista sobre los pacientes podrían impedir la evaluación desapasionada del paciente por parte del analista e interferir en la objetividad, neutralidad y eficacia clínica –, más adelante Freud elabora sus reflexiones, llegando a la culminación teórica de lo que primeramente sólo había insinuado como “otra” tendencia. La contratransferencia no es sólo una cuestión de dinámicas intra psíquicas del analista, sino el resultado de procesos inter psíquicos, una perspectiva que anticipa el posterior desarrollo del concepto. II. B. Resumen básico del concepto ampliado (Finales de 1920 – principios de 1950 en Hungría, Inglaterra y Argentina) El cambio de paradigma de la contratransferencia, cuando dejó de ser un impedimento para convertirse en una herramienta , empezó a finales de la década de 1920 gracias a Sándor Ferenczi (1927, 1928, 1932). Ferenczi desafió la sentencia de neutralidad (y abstinencia) psicoanalítica con pacientes traumatizados, cuando planteó que la posición del analista era la de un observador participante . Michael Balint (1935, 1950; Balint y Balint, 1939), estudiante, y más tarde traductor de Ferenczi, hizo una distinción entre las descripciones “clásicas” y “románticas” de los objetivos del tratamiento analítico: mientras que los autores “clásicos” – desde Freud – subrayaban el avance del insight (la comprensión, del inglés) porque consideraban que los objetivos relacionados con los cambios estructurales de la psique fortalecían el ego; los autores “románticos” – los primeros teóricos de la relación objetal, es decir, Ferenczi y el propio Balint con su concepto del “nuevo comienzo” – ponían énfasis en los factores dinámicos o emocionales (Balint, 1935, p. 190). El primer ensayo de Ferenczi, titulado “Transferencia e introyección” (1909), presagia este desarrollo porque en él Ferenczi entiende que la contratransferencia del analista es clave para interactuar con la transferencia del analizado. Ferenczi argumentó que todo tipo de reacciones afectivas , incluso el amor sentido hacia un paciente traumatizado, podían acabar siendo las impulsoras del cambio psíquico . De hecho, su posición analítica de “observador participante” y su “técnica elástica” (Ferenczi, 1928) podrían ser las precursoras históricas de las posturas que entienden la contratransferencia como una co-construcción y una co-creación, y que consideran que la experiencia subjetiva del analista es tan importante como el hecho de participar en el tratamiento analítico. Reconocido como alguien extraordinariamente creativo, el trabajo de Ferenczi sigue siendo muy influyente, especialmente en lo que atañe a la terapia analítica con pacientes traumatizados (Papiasvili, 2014). En un principio, sus

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