360 UDEM No.7- Ser México

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FIESTA CLANDESTINA EN MONTERREY Con la mayoría de las personas guardadas en sus ca- sas, las redes sociales se volvieron la herramienta per- fecta para visibilizar y denunciar a aquellos que tenían la imprudencia de reunirse en grandes celebraciones a pesar de lo importante que era contener el alza de contagios. No tardaron en circular en línea diversos videos de una fiesta clandestina que se realizó al norte del municipio de Monterrey, en la colonia Topo Chico. Se trató de una reunión masiva, de 100 personas, que violaron las medidas sanitarias y pusieron en riesgo su salud y la de los demás al exponerse de esa forma. FIESTA CLANDESTINA EN ZUAZUA Otro festejo multitudinario que se dio en pleno encie- rro fue el realizado en General Zuazua, Nuevo León, que dio mucho de qué hablar. Se reunieron 152 invi- tados en una quinta para escuchar música y convivir, olvidándose por completo de los cuidados sanitarios y de la alta probabilidad de contagiarse. El resultado fue que, después de un rato, la policía se hizo presente para exigirles que concluyeran la reunión. Ellos deci- dieron hacer caso omiso y las consecuencias no se hicieron esperar: fueron todos arrestados, incluido el grupo musical contratado para la fiesta.

LA FIESTA DE LA VERGÜENZA EN MADRID Decenas de personas se reunieron en la calle Isaac Pe- ral, justo delante de la entrada a urgencias del Hospital Clínico para celebrar una polémica y muy irrespetuosa fiesta. Para ellos no hubo límites: cantaron, bailaron y consumieron alcohol frente a la entrada del nosoco- mio como si los contagios y el número de personas enfermas internadas de los últimos meses hubieran sido solamente producto de una película de ciencia ficción.

CORONA-FIESTAS EN ITALIA Por aquel tiempo se puso de moda hacer festejos privados en los cua- les, al menos, un participante anó- nimo tenía coronavirus. La Fiscalía de

Bolzano (norte de Italia) abrió una investigación al respecto, ya que estas reuniones se hacían con la in- tención de contagiarse de una vez y luego superar la enfermedad para poder obtener el certificado sanita- rio. La región de Alto Adigio era el lugar en el que es- taban más de moda este tipo de fiestas, y también era la zona que poseía las cifras más altas de contagio en el país. No solo eso: ahí mismo tenían muy arraigada la oposición a las vacunas.

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