16/SALUD
el horizonte
Lunes 6 de abril de 2026
SALUD
COLUMNA
& CIENCIA
EN PALABRAS DE LOS PSICÓLOGOS POR NORA ZAMBRANO
EVITA AUTOMEDICARTE Y VISITA A TU MÉDICO
Estos padecimientos suelen subestimarse y pueden derivar en problemas respiratorios más serios si no se controlan adecuadamente ALER AS PRIMAVERALES
Cuidar no siempre es resolver; muchas veces es acompañar, sostener, validar. S er madre o padre es, muchas veces, habitar un territorio desconocido. Hay días en los que la certeza se disuelve y aparece una sensación incómoda: no sabemos cómo proteger, cómo resolver, cómo anticiparnos. Nos sentimos pequeños frente a lo que amamos profundamente. Y entonces surge la vulnerabilidad, esa emoción que solemos rechazar, pero que en realidad está cargada de verdad. En ese instante en el que reconocemos que no tenemos todas las respuestas, algo importante ocurre dentro de nosotros. Se cae la ilusión del control absoluto y aparece una humanidad más honesta. Ser padres no es ser invencibles, es aprender a sostener incluso cuando también estamos temblando por dentro. Es aceptar que no siempre podremos evitar el dolor. Muchas veces queremos adelantarnos a todo: evitar lágrimas, errores, decepciones. Pero la vida no se puede blindar. Nuestros hijos no necesitan padres perfectos, necesitan padres presentes. Y la presencia no nace del control, nace del vínculo, de la capacidad de mirar al otro con apertura, incluso cuando no sabemos qué hacer. La vulnerabilidad, lejos de ser una debilidad, es una puerta. Nos permite conectar con la empatía, con la ternura, con la escucha profunda. Cuando dejamos de luchar contra lo que sentimos, empezamos a comprender mejor lo que nuestros hijos también viven. Porque ellos, al igual que nosotros, están aprendiendo a habitar el mundo. Es ahí donde nace la belleza del cuidado. No en la perfección, sino en la intención. No en tener todas las soluciones, sino en estar disponibles. Cuidar no siempre es resolver; muchas veces es acompañar, sostener, validar. Es decir “aquí estoy” incluso cuando no hay respuestas claras. Cuando un padre o una madre se permite ser vulnerable, le enseña algo invaluable a sus hijos: que sentir es válido, que no saber también forma parte del camino, que pedir ayuda no es fallar. Se transmite, sin palabras, una forma más compasiva de relacionarse con la vida. Quizá el mayor acto de amor no sea evitar el sufrimiento, sino enseñar a atravesarlo. Con presencia, con contención, con respeto por los procesos. Porque cada experiencia, incluso las difíciles, tiene algo que mostrar, algo que transformar, algo que construir dentro de ellos. Y entonces, lo que parecía fragilidad se convierte en fortaleza. Porque en ese reconocernos humanos, imperfectos y sensibles, florece el verdadero cuidado. Ese que no impone, no controla, no exige… sino que acompaña. Y en ese acompañar, también nosotros nos vamos sanando. Cuando la vulnerabilidad se vuelve cuidado
te. Estas partículas microscópicas, al ser inhaladas, desencadenan re- acciones del sistema inmunológico en personas sensibles. La rinitis alérgica es una de las afecciones más comunes. Se ma- nifiesta con estornudos constan- tes, congestión nasal, escurrimien- to y picazón. A menudo se confun- de con un resfriado común, pero su persistencia y su relación con facto- res ambientales la diferencian. Por otro lado, la conjuntivitis alérgica afecta directamente a los ojos, provocando enrojecimiento, lagrimeo excesivo y una intensa sensación de comezón. En casos más severos, puede haber inflama- ción de los párpados y sensibilidad a la luz. El asma bronquial, aunque más complejo, también se ve exacer- bado durante esta temporada. Los alérgenos pueden desencadenar crisis caracterizadas por dificultad para respirar, opresión en el pecho y silbidos al exhalar. (Con informa- ción de Agencias)
y, en algunos casos, agravando en- fermedades preexistentes. Durante la primavera, plantas, árboles y pastos liberan grandes cantidades de polen en el ambien-
REDACCIÓN El Horizonte
Con la primavera, los días se alar- gan, las temperaturas se suavizan y la naturaleza florece. Sin embargo, este renacer también trae consigo un in- cremento en la concentración de po- len, ácaros y otros alérgenos ambien- tales que impactan directamente en la salud de millones de personas. Las alergias respiratorias y ocu- lares se convierten en protagonis- tas silenciosas de la temporada, afectando la calidad de vida
SÍNTOMAS QUE NO DEBEN IGNORARSE Entre los signos más frecuentes durante esta temporada destacan: Estornudos constantes, congestión y escurrimiento nasal, picazón en nariz, garganta y ojos, así como ojos rojos, llorosos o inflamados, tos seca o persistente. Dificultad para respirar (en casos de asma).
Nora Zambrano: Es catedrática de la Facultad de Psicopedagogía del CEU; psicóloga, con especialidad en Neuropsicología y Maestría en Asesoramiento Educativo Familiar. Contáctala en nora.zambrano@gmail.com
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