Pub. Audiov. Dr. Brenes " Abril 2026 ¨

E ntra un dueño a la consulta, a su perro le huele mal de la boca, y comen- ta con naturalidad: "¿Doctor, es normal que a los perros le huelan feo la boca?". Ahí, justo ahí, empieza el error. Quien describe esto ha visto cientos de veces esa escena. Y debo decirlo claro: ese aliento fétido no es una molestia menor. Es la primera alarma de una boca enferma. La enfermedad periodontal es, sin discusión, la dolencia más común en pe- rros y gatos. A los tres años, más del 80 % de los perros ya tiene algún problema dental. Y lo grave no es que pierdan piezas. Lo grave es que esa boca inflamada se convierte en una fábrica de bacterias que, en silencio, va sembrando el caos en órganos vitales. Vamos a verlo más despacio. Debajo de la encía ocurre algo que no vemos a simple vista. El sarro no es solo calcio y sales: es una placa bacteriana endure- La salud dental de su perro no es solo estética: es salud, bienestar y más años de vida.

cida que se pega al diente como una tirita sucia. Las bacterias que vi- ven allí producen toxinas que des- truyen el hueso y los tejidos que sostienen los dientes. Pero no se quedan ahí. Cada vez que el perro traga saliva o mastica, millones de bacterias se cuelan en la sangre. Esa invasión constante, aunque sea de baja intensidad, ataca tres ór- ganos clave: el corazón (endocar- ditis, miocardiopatías), los riñones (glomerulonefritis, insuficiencia re - nal) y el hígado (hepatitis). Uno ha visto perros de siete años con riño- nes de quince. ¿La causa? Una boca que nunca recibió una limpieza profesional. El dolor dental en los perros es un experto en disimular. Por instin- to, no cojean de la boca ni dejan de comer hasta que el problema es muy grave. En lugar de eso, el due- ño nota cambios pequeños: el

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