SNTSS | Revista Seguridad Social, Abril 2026

HISTORIAS QUE NOS UNEN

RAYMUNDO LÓPEZ VELÁZQUEZ: 34 AÑOS CUIDANDO LA VIDA, FORMANDO COMUNIDAD La historia de un trabajador que ha hecho del servicio su mayor orgullo

E n el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social , cada trabajador construye día a día una historia que da sentido a la comunidad. Algunas de ellas, además, trascienden por su constancia, entrega y profundo sentido humano. Tal es el caso de Raymundo López Velázquez, quien desde 1991 ha dedicado su vida al servicio de las y los trabajadores del IMSS, como Guardavidas , convirtiéndose en un referente de compromiso, disciplina y vocación. Con 34 años de trayectoria, Raymundo inicia cada jornada en el turno matutino, de 7:00 a 15:00 horas, en la Unidad Cultural y Recreativa “Prof. Ismael Rodríguez Aragon” , del SNTSS, en el corazón de la Ciudad de México, donde su labor va mucho más allá de vigilar una alberca, ya que su responsabilidad implica no poca cosa: salvaguardar la integridad de los usuarios, mantener el orden y fomentar una cultura de prevención. Su impacto como trabajador no solo se limita a la seguridad. Desde hace más de 18 años, Raymundo imparte clases de aquafitness , una actividad que, en sus propias palabras, lo ha llenado de alegría pues en cada sesión, no solo promueve el acondicionamiento físico, sino también el bienestar emocional de quienes participan, logrando un ambiente cercano y positivo con sus alumnas y alumnos.

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Enseñar a nadar, enseñar a confiar

Su vocación de servicio también se refleja en otra de sus grandes satisfacciones: enseñar a nadar a quienes nunca tuvieron la oportunidad de hacerlo. Con paciencia, creatividad y empatía, ha adaptado métodos para personas adultas que, por diversas razones, no habían tenido contacto con la actividad física. Así, Raymundo no solo enseña técnicas, sino que ayuda a vencer miedos y a construir confianza. No obstante, su camino no ha estado exento de retos. Tras una etapa personal compleja, en la que enfrentó dificultades emocionales y económicas, Raymundo encontró en el esfuerzo y la disciplina la manera de salir adelante. Su pasión por el básquetbol se convirtió en una herramienta clave: primero como jugador de alto nivel, después como árbitro y entrenador. Durante años, combinó intensas jornadas laborales con el arbitraje en diversas ligas, llegando a trabajar hasta altas horas de la noche y fines de semana completos. Ese esfuerzo adicional le permitió sostener a su familia y salir adelante con dignidad. Más adelante, su experiencia lo llevó a formar a nuevas generaciones como entrenador, dejando huella en jóvenes que, con el tiempo, le agradecerían por su enseñanza y ejemplo.

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