”Un reto que abre camino y son oportunidades que no estaban tan exploradas.” Así lo dice la Dra. María del Rosario Barragán Reyes, Secretaria del Interior y Propaganda del CEN y Secretaria General de la Sección XXIV Nayarit , quien supo que el sindicalismo era lo suyo la primera vez que asistió a un Congreso Nacional. De regreso, se lo dijo a su familia: esto es lo mío. Desde entonces construyó una carrera entendiendo que cada puesto era una oportunidad para dejar algo mejor que lo que encontró.
Asumir la representación del SNTSS, el camino que nadie planeó
Ninguna de ellas, al entrar al IMSS, se trazó una ruta hacia representar la voz y la fuerza del SNTSS. La vida las fue llevando. La Dra. Barragán Reyes lo describe como
Hay quienes llegaron empujadas por la indignación. La Dra. Martínez Cortés no buscaba un cargo; buscaba que lo que le pasó a ella no le volviera a pasar a ninguna compañera. ”Tocaron mi orgullo. Y ahí es donde duele, y es donde vas con todo.” Desde ese momento, no ha mirado atrás. La C. González Gómez empezó pidiendo para sus compañeras sin saber que eso era gestión sindical. El salto de ahí al Comité Ejecutivo Nacional no fue planeado ni lineal: ”De no querer ser delegada sindical a hoy estar aquí a nivel nacional.” La Dra. López De la Vega lo encontró cuando menos lo esperaba, y su padre lo supo antes que ella: ”Hasta que encontraste el lugar donde querías estar.” Con la Lic. Aguilar Aguilar pasó algo parecido: durante años fue ”la hija de Alberto Aguilar” en los pasillos del Instituto. Hoy, con 24 años de antigüedad, ese título quedó atrás y ella pudo forjarse su propio nombre y reconocimiento.
Dra. María del Rosario Barragán Reyes Secretaria del Interior y Propaganda del CEN
33
un proceso de captura inevitable: ”El sindicalismo te va absorbiendo y te va enamorando al grado de que nos vamos adentrando en la gestión sindical.” Lo que empezó en un Congreso Nacional se fue convirtiendo en una carrera con visión de largo plazo, en la convicción de que la justicia laboral no es una abstracción sino algo que se defiende todos los días. La Lic. Luna García entró al IMSS a los 16 años. Tuvo dos hijas con discapacidad y ahí comprendió, en carne propia, lo que significa tener a un Sindicato que te respalde. Esa experiencia marcó el rumbo de todo: ”Los trabajadores fueron los que me motivaron a involucrarme. No llegué sola, llegué de la mano de la base trabajadora.”
El doble o triple de trabajo
Hay una verdad que estas mujeres sindicalistas conocen bien y que rara vez se nombra con todas sus letras: no llegaron hasta aquí haciendo el mismo esfuerzo que sus compañeros hombres. Llegaron haciendo el doble o el triple. ”Llegamos primero, nos vamos de último. Todos los aspectos nos los vigilan porque andan buscando un argumento para decir: no puede la mujer.” Lo dice la Enf. Huicab sin amargura, como quien describe un hecho que dejó de sorprenderla hace tiempo. ”Pero nosotras venimos empujando, no venimos arrastrando.” La etiqueta cultural pesa desde antes de llegar al Sindicato. La L.A.E. León Peniche lo nombra sin rodeos: ”Se nos ha etiquetado en un mundo que históricamente ha sido de varones y que nosotras solamente estamos para resolver otro tipo de temas.” A eso se suma lo que pocas veces se dice en voz alta: la difamación, la guerra sucia, el menosprecio al trabajo de una mujer por el solo hecho de serlo. Su respuesta fue caminar con constancia, no mirar atrás y transmitir esa convicción a quienes la rodeaban: ”Yo quería que la base sintiera lo mismo que yo.” Más allá de la jornada sindical está la jornada que no se contabiliza. ”En el instituto hacemos un trabajo de cuidado remunerado. En nuestras casas hacemos un trabajo de cuidado no remunerado. Y ese también se debe considerar como trabajo” , señala la Dra. Fernández Bobadilla . Las enfermeras, las educadoras, las técnicas en puericultura lo conocen
bien: salen del turno y siguen trabajando. El sindicalismo le enseñó a reconocer ese esfuerzo con su nombre correcto, y a ver en él a su madre, a sus tías, a todas sus compañeras. La Lic. Uribe Cabrera apunta al núcleo del problema con una claridad que incomoda precisamente porque es cierta: ”Tienes que demostrar que tienes la misma capacidad y que hay, sobre todo, la igualdad en el trabajo.” Una demostración que, como bien saben todas ellas, los hombres raramente tienen que hacer. La Enf. Camarillo Martínez lleva 22 años en la estructura y sabe que no hay vacaciones, que hay días en que no se puede ni desayunar. Aun así, lo resume con una lógica inapelable: ”Si fuera tan difícil o no lo pudiera hacer, no estaría.” La satisfacción de ver un proceso mejorar, de ayudar a alguien a obtener un crédito hipotecario, de cambiarle la vida aunque sea un poco a un compañero trabajador: eso, dice, lo compensa todo. La Lic. Martínez Luna encontró en la vida sindical algo que va más allá del cargo. Terminó su Licenciatura en Administración de Empresas. ”Ese es para mí uno de los mayores logros que me ha dado esta vida sindical.” Una frase que tiene el peso exacto de lo que cuesta y de lo que vale el sacrificio.
Made with FlippingBook flipbook maker