EDICION ESPECIAL 12 de OCTUBRE-1

EDICION ESPECIAL 67° Aniversario Diario El Independiente

6 LA RIOJA

Lunes 12 de Octubre de 2026 |

67° aniversario de Diario El Independiente Del papel al PDF: el camino de un diario que sigue acompañando al pueblo Cumplimos casi siete décadas compartiendo las mañanas de nuestra provincia. Hoy, la tradicional edición maquetada que antes buscábamos en el kiosco nos llega directamente al teléfono por suscripción. Un recorrido histórico que de- muestra que los formatos cambian, pero el afecto y el compromiso con nuestra gente se mantienen intactos.

67 años escribiendo juntos la historia que viene Recorrer el camino que va desde los viejos tinteros y las máquinas de escribir hasta el envío diario del PDF por suscripción es la prueba más clara de que El Independien- te sabe evolucionar sin olvidar sus raíces. A 67 años de aquel inolvidable 12 de octubre en que salimos a la calle por primera vez, queremos dar las gracias de corazón. Gracias a los suscriptores que confían en este modelo, a los lectores históri- cos que nos enseñaron a comuni- carnos y a las nuevas generaciones que se suman a esta comunidad digital. El soporte sobre el que nos leen cambió y las tecnologías seguirán transformándose, pero la pasión por levantarnos cada mañana a contar la realidad de nuestra pro- vincia sigue tan intacta como el primer día.

Aquellas mañanas con olor a tinta y mate caliente Hay recuerdos entrañables que forman parte de la identidad rioja- na y que el paso del tiempo jamás podrá borrar. Quién no conserva en su memoria la imagen de ir tem- pranito al kiosco del centro, escu- char el crujido característico de las hojas al desplegarlas o dejar la tapa abierta sobre la mesa del desayu- no para compartir los titulares en familia mientras circulaba el pri- mer mate del día. Durante sesenta y siete años, El Independiente fue exactamente eso: una presencia entrañable e infaltable en las ca- sas, las oficinas, las escuelas, los talleres y las mesas de café de cada rincón de nuestra provincia. Desde aquellos primeros tiempos en los que las noticias se componían le- tra por letra con los viejos linotipos de plomo y las grandes rotativas hacían vibrar el piso de los talleres, este diario fue el testigo directo de

la vida comunitaria. Vimos crecer nuestra ciudad y pueblos, celebra- mos las conquistas deportivas y culturales de nuestros vecinos, y también atravesamos juntos los momentos más difíciles de nuestra historia local. Siempre lo hicimos con la certeza de que este medio de comunicación no le pertenece a un dueño invisible, sino a sus propios trabajadores organizados en coo- perativa y a la comunidad que día a día le da sentido. Adaptarse a los tiempos sin perder la identidad Con el correr de las décadas, el mundo comenzó a transformarse a un ritmo acelerado. Llegó la era de internet, los teléfonos pasaron a ser una parte inevitable de nuestro día a día y la manera en que la so- ciedad consume información dio un giro absoluto. Frente a este nue- vo contexto y a las crecientes difi - cultades económicas para seguir manteniendo la impresión en pa-

pel, la cooperativa Copegraf tomó una decisión valiente y estratégica: mudar la clásica edición diagrama- da hacia un formato PDF digital, al que los lectores acceden hoy a tra- vés de un sistema de suscripción. Sabemos que para muchos lecto- res de toda la vida este cambio no fue sencillo. Todavía hay abuelos, docentes, trabajadores y vecinos que nos confiesan que extrañan sentir la textura de la hoja entre las manos o la costumbre de tener el papel. Es una reacción profun- damente humana y comprensible, porque el diario de papel no era simplemente un soporte de datos: era un hábito afectivo, un ritual de encuentro y una compañía. Sin embargo, lo más hermoso de esta etapa es comprobar que, aunque la tinta física ya no manche los dedos, el alma del diario sigue es- tando completamente viva en la pantalla. El valor de leer con pausa y la

mirada puesta en lo social En la actualidad vivimos satu- rados de estímulos digitales. Nos bombardean con mensajes breves, notificaciones constantes, infor - mación fragmentada y publicacio- nes en redes sociales que duran un par de segundos y se olvidan para siempre. Frente a semejante vorá- gine, tomarse un momento para abrir cada mañana el archivo PDF de El Independiente representa una invitación a hacer una pau- sa. Significa volver a encontrarse con un diario pensado de punta a punta, con criterio, jerarquía infor- mativa y un profundo respeto por quien lee. Cuando un lector toma la decisión de suscribirse para re- cibir la edición digital en su celu- lar, tablet o computadora, no solo está comprando un archivo: está haciendo un gesto de enorme ge- nerosidad comunitaria y de poder mantener viva una historia.

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