REVISTA HACOAJ 109

El atletismo enseña que no se gana una carrera en el primer entrenamiento. Si se gana, ocurre después de cientos de entrenamientos invisibles, cuando nadie está mirando. Esa lógica se aplica a casi todo en la vida. Mirando hacia atrás, resulta claro que Hacoaj no solo formaba atletas. Formaba personas. Personas que entendían el valor del trabajo, del compañerismo y de la perseverancia. Y también formaba algo invaluable: comunidad. Porque los sueños individuales rara vez se logran solos. Siempre hay un entorno que sostiene, que inspira y que ayuda a que alguien se anime a intentar algo grande. Por eso, cuando uno llega a cumplir objetivos que parecían improbables, es difícil no reconocer dónde empezó todo. A veces empezó en un club. En una pista de atletismo. En una comunidad que, sin proponérselo, enseñaba que los sueños grandes se construyen con esfuerzo grande. Y que vale la pena perseguirlos.

DIEGO JANCHES

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