Notican® "Pub. Audiov." 434

S i anhelaa verlas, madrugue. Diríjase al Parque Nacional Carara al amanecer o al atardecer para verlas entrar o salir de sus dormideros. En la Península de Osa, son ubicuas. Contrate guías loca- les expertos: su oído entrenado y su conocimiento le darán la mejor experiencia, con el menor impacto. La lapa roja es más que un color en el bosque. Es un termó- metro de la salud del ecosistema, un lazo irremplazable en la cadena trófica y un patrimonio natural que nos llena de orgu - llo. Cada bandada que cruza el cielo es un triunfo, un recor- datorio de que la conservación, cuando es decidida y colecti- va, funciona. Nuestro deber es asegurar que su grito escarlata siga definiendo, por siempre, el sonido de nuestros bosques tropicales.sión en el equilibrio natural que define a esta nación. Son aves extremadamente gregarias y monógamas, for- mando parejas de por vida dentro de bandadas. Sus vidas Lapa roja o guacamayo escarlata (Ara macao)

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