Notican® "Pub. Audiov." 442

V er los ojos de un gato en un refugio o en Facebook puede despertar amor. Pero antes de elegir su nombre y comprarle una cama, conviene detenerse: adoptar es una decisión para muchos años. Un gato no es un peluche ni un perro pequeño. Tiene per- sonalidad, rutinas y necesidades. Si se esconde, orina fuera de la caja o sale solo de noche, no actúa por venganza. Casi siempre expresa miedo, estrés, dolor o incomodidad. Ante estos cambios, hay que revisar su ambiente y consultar al veterinario. La casa debe permitirle comportarse como gato. Necesi- ta lugares altos, escondites, rascadores, una caja de arena limpia y espacios seguros para descansar. No hacen falta grandes inversiones: una repisa firme o una caja de cartón pueden ayudar. Sin estos recursos, el estrés puede causar problemas de conducta y salud.

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