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su cuerpo para siempre, escondido en las neuronas, como en una especie de "sueño" o latencia. Y ese virus dormido se despierta y ataca justo cuando el gato pasa por un mo- mento de estrés, una gripe o cualquier bajón de defensas. Y ojo, porque esto no es un cuento: en Costa Rica el asunto es bastante serio. Un estudio que se hizo en el Área Metropolitana arrojó que casi el 72 % de los gatos andan con anticuerpos contra este virus. En otras palabras, siete de cada diez gatos que conocemos ya se toparon con el bicho en algún momento de su vida. ¿Cómo se ven los ojos cuando el virus ataca? Cuando el virus se reactiva, el ojo da señales muy claras. Estos son los síntomas más típicos: - Conjuntivitis: el ojo se pone rojo, inflamado y molesto. - Lagañas y lloriqueo: puede ser un moco acuoso o más espeso, a veces transparente, otras veces amarillento o ver- doso. - Blefaroespasmo: el gato entrecierra el ojo o parpadea sin parar porque le duele y le molesta la luz.

- Úlceras en la córnea: se le ha- cen como raspaduras o llagui- tas en la superficie del ojo. Esto duele mucho y, si no se atiende rápido, puede hasta poner en peligro su vista. - Queratitis eosinofílica: en casos más crónicos, se forman unas placas blanquecinas o ro- sadas en la córnea, que es bási- camente la reacción exagerada del cuerpo contra el virus. EN LA PRÓXIMA EDICIÓN El Diagnóstico Y El Tratamiento: Mientras Más Pronto, Mejor

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