Notican® "Pub. Audiov." 438

perro que antes mordía la cuerda ahora solo la lame; prefiere la comida blanda; se lame los labios sin parar; se vuelve gruñón cuando le tocan el hocico; o juega menos. Ese perro no es vago. Ese perro tiene dolor crónico. Y el dolor crónico dispara el cortisol, genera inflamación en todo el cuerpo y empeora su calidad de vida hasta el punto de que muchos dueños lo confunden con "vejez". La diferencia entre un perro con buena salud dental y uno sin ella es enorme. El que tiene encías rosadas, dientes limpios y piezas firmes respira mejor, come mejor, está más animado y, sobre todo, tiene menos riesgo de que sus órganos fa- llen antes de tiempo. No es casualidad: los perros que reciben limpiezas dentales anuales (con anestesia y radiografías) viven, de media, dos o tres años más que los que nunca las reciben. Aquí voy a ser tajante: el cepillado casero con pasta enzimática es la única me- dida preventiva que realmente funciona. Los huesos, los mordedores y los aditi- vos para el agua ayudan, pero no sustituyen. Si el perro ya tiene sarro visible (esa costra marrón o amarillenta que se ve a simple vista), el cepillado casero no lo va a quitar. Peor aún: puede irritar más la encía. En ese punto hace falta una limpieza profesional con anestesia general, ultrasonido, limpieza profunda bajo la encía y pulido. Sin anestesia es imposible limpiar donde hace falta: por debajo de la en- cía, que es donde está el problema de verdad. Entiendo el miedo a la anestesia. Es normal. Pero la veterinaria actual tiene pro- tocolos seguros: medicación previa, monitoreo constante, sueros y anestésicos de acción corta. En manos de un profesional responsable, el riesgo de una limpieza dental es menor que el riesgo de dejar al perro con una enfermedad periodontal activa. La pregunta no debería ser "¿correrá peligro con la anestesia?", sino "¿qué peligro corre cada día con esa boca llena de bacterias?". En pocas palabras: cuidar los dientes de su perro es invertir en años buenos de vida. Revísele la boca una vez a la semana. Acostúmbrelo al cepillado desde cachorro. Y no espere a que el sarro se vuelva negro para ir al veterinario. La salud dental no es una cuestión de estética. Se trata de evitar que una boca enferma envenene poco a poco el resto del cuerpo. Porque un perro no sonríe con los dientes, sonríe moviendo la cola. Pero vive con todo su organismo. Cuide esa boca. Su mejor amigo se lo agradecerá con más años, más energía y menos dolores callados. 8301 3271 Agenda una cita en Veterinaria Dr. Brenes Estamos listos para ayudar a tu peludo. Más de 30 años de experiencia en diagnósticos precisos y tratamientos especializados.

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