Notican® "Pub. Audiov." 437

ese golpazo de la caída. 2. Cuidado con la cuesta y el piso: el enemigo silencioso Lanzar la bola por una loma o una pendiente pronunciada obliga al perro a hacer un esfuerzo extra, desigual y muy fuer- te en sus músculos y articulaciones. Y si a eso le sumamos un piso que "raspa", como el cemento de la entrada o el césped artificial muy áspero, el riesgo de que se rompa una uña, se desgarre un músculo o le empiece a doler la cadera antes de tiempo se multiplica. Lo ideal: Busque un terreno blandito parejo. La arena com- pacta de la playa (no la muy suelta) o un potrero con tierra son perfectos. Sin cuestas, sin pendientes. 3. Calentamiento y descansos: así como suena A nadie le gusta que lo saquen del carro y lo suelten a co- rrer una maratón en frío. Al perro tampoco. Un músculo frío se desgarra con facilidad. Antes de la "corredera", dense un paseo de 5 minutos o juegue suavecito para que entre en ca- lor. Es vital también respetar los descansos. El perro, por pura emoción, no va a parar aunque le duela algo. Usted tiene que ser el aguado: si lo ve jadeando demasiado o si se sienta, el juego se acabó por hoy. 4. Otras jugadas: el "Busque y Traiga" pensado en sus patas Para cuidar sus articulaciones, podemos ser más creativos con el juego: Esconda el juguete: En vez de lanzarlo lejos, escóndalo de- trás de un arbusto, un tronco o una silla. Así estimula su olfa- to y su mente, y se mueve más lento y con cuidado, sin tanto brinco. Juego de olfato: Esparza algunas cositas ricas (premios, tro- citos de comida) en el zacate para que las busque. Ese movi- miento lento y constante de olfatear es un muy buen ejercicio que fortalece su cuerpo sin causarle impacto. 5. Señales de alarma: cuando algo no anda bien Si después del juego su perro empieza a cojear, si le cuesta levantarse o se lame mucho y sin parar los codos o las rodillas, ponga atención: puede ser una lesión que apenas empieza. En estos casos, lo mejor es agendar una cita en Veterinaria Dr. Brenes al 8301 3271 Estamos listos para ayudar a tu peludo.En pocas palabras: ju- guemos con ellos, no contra sus articulaciones. Si le bajamos un toque la intensidad y elegimos bien el terreno, les vamos a regalar muchos más años de juego y movimiento. ¡Que disfruten el juego de manera pura vida!

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