Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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posiciones esquizoparanoides y depresivas (PSP-PD) (Klein, 1935). Estos son modos de funcionamiento intrapsíquicos que reflejan cómo se relaciona una persona con sus propios objetos internos y cómo estos influyen profundamente en su forma de relacionarse con el mundo exterior. El concepto kleiniano de identificación proyectiva se ha ido orientando a lo relacional y, por consiguiente, se ha ido transformando, dentro del modelo teórico bioniano, en una forma de interacción y una exigencia inconsciente de contención y ensueño. Según el funcionamiento mental inconsciente de la función alfa descrito por Bion (1962, 1965), uno puede observar cómo se desarrolla el inconsciente en un contexto relacional: la mente consciente e inconsciente del bebé se estructura gracias a la función del ensueño maternal, un elemento crucial de la organización inconsciente del bebé. Antes de que surja la represión, el inconsciente se moldea mediante una transformación facilitada por la mente de los padres, compuesta de experiencias sensoriales y emocionales que llegan al niño a través de las relaciones primarias. El concepto kleiniano de “ fantasía inconsciente ” ha llegado a todas las regiones y culturas psicoanalíticas. En inglés, la palabra “phantasy” se escribe con “ph” en lugar de con “f”: esto es porque el término hace referencia a una estructura psíquica básica, con un contenido ideacional específico, y no a una historia elaborada, basada en los derivativos de las pulsiones, o una ensoñación. Los fundamentos teóricos para entender la mente como una organización formada en torno a estos pilares de la estructura psíquica surge a raíz de la afirmación de Melanie Klein de que el conocimiento, o como mínimo una relación íntima con el objeto, ya sea como finalidad o como fuente de satisfacción, es una parte inherente de las pulsiones . A diferencia de la teoría freudiana, según la cual las pulsiones coexisten en la psique con los derivativos y el objeto debe “encontrarse” por tal de entrar en la ecuación inconsciente; para Klein, el objeto de la pulsión está allí ab initio, de forma intrínseca e innata . Además del objeto, también existe un sentido congénito del yo mismo como sujeto – por ejemplo, el sujeto que desea – no importa cuán parcial, vaga o primitiva sea la unidad básica del “yo quiero algo de ti o hacerte algo a ti” (como objeto parcial o completo), ésta se posee desde el mismo comienzo de la actividad psíquica. Bion recuperó y amplió el concepto freudiano de “ barrera de contacto ” publicado en “Proyecto de una psicología científica” (Freud, 1895) y propuso una nueva forma de conceptualizarlo. En términos freudianos, la represión era como una barrera que defendía el sistema consciente del inconsciente. Bion teorizó lo contrario: que “la represión también defendía el sistema Icc . de los estímulos sensoriales originados en el sistema Cc .” (Bion, 1962, p. 27; Grotstein, 2008). La barrera de contacto une y separa los fenómenos mentales conscientes e inconscientes: gracias a su permeabilidad selectiva, se hace posible un intercambio entre los sistemas Cc . e Icc . La función alfa crea y refuerza la permeabilidad selectiva de la barrera de contacto entre el consciente y el inconsciente. Mediante esta función los datos sensoriales de la experiencia emocional (los elementos beta) se transforman en elementos alfa y pueden utilizarse para pensar y soñar. La función alfa incluye tanto

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