Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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elementos beta en elementos alfa produce la “barrera de contacto”, activando aquello reprimido o el inconsciente dinámico de Freud . Este es un proceso que funciona toda la vida. De aquí que Bion afirmara que el psicoanálisis es la sonda que expande el mismo dominio que quiere explorar. Alternativamente, el hecho de que Bion reconociera que la función alfa puede revertirse con elementos alfa canibalizados, evacuados como heces mentales para empobrecer la mente, y la barrera de contacto pueda sustituirse por una rígida pantalla beta, ofrece una visión dinámica y dialéctica de la mente que lucha por guardar un equilibrio a toda costa. En la declaración paradójica de Winnicott (1960) de que “no existe tal cosa como un niño” (ibíd., p. 587), uno puede ver reflejado en qué grado la subjetividad y el inconsciente del individuo necesitan la existencia de otro sujeto y dependen de la relación primitiva con el entorno. El concepto de lo “ sabido no pensado ” de Bollas (1987) es una ampliación del concepto de inconsciente relacional y un punto de convergencia con la neurociencia. Esto se compone de las huellas silenciosas del inconsciente no reprimido y de los sedimentos de las primeras interacciones del individuo . Representa una forma profunda de conocimiento del inconsciente relacional que permea el “idioma” y todo el ser del individuo. Mientras que las reflexiones de Klein, Bion y Winnicott han sido muy influyentes en Europa y América Latina, la recepción de las teorías de Klein, especialmente en América del Norte, ha sido más gradual e idiosincrática. En general, hasta mediados de la década de 1970, no se enseñaban los artículos ni las ideas kleinianas clásicas o contemporáneas en los institutos de América del Norte. Esto fue debido, en gran medida, a las tensiones no resueltas entre los seguidores de Melanie Klein y Anna Freud, y porque los principales analistas que escaparon de Europa y se hicieron un nombre en América del Norte eran seguidores de Anna Freud. Como resultado, hasta hace relativamente poco, apenas habían formadores kleinianos capacitados o analistas formadores de esta escuela en los Estados Unidos y Canadá. (Una de las excepciones más notables es Clifford Scott, un canadiense analizado por Melanie Klein y formado en la Sociedad Psicoanalítica Británica quien, de hecho, acabó siendo su presidente antes de regresar a Canadá en 1954. Scott dejó una importante impronta en Londres y en tres generaciones de analistas de habla inglesa y francesa de Montreal). Esta situación ha ido cambiando gradualmente en las últimas cuatro décadas, puesto que muchos kleinianos capacitados de América Latina han emigrado a los Estados Unidos y Canadá y han empezado a asumir cargos influyentes en sus sociedades analíticas locales. Esta situación ha demostrado ser un obstáculo para la existencia de una corriente kleiniana plenamente desarrollada en América del Norte, pero también ha traído ventajas. A falta de una cultura y tradición kleiniana sólidas, los norteamericanos que estudiaron a Klein para después convertirse en “simpatizantes de Klein” o “influenciados por Klein”, fueron quizás más libres a la hora de adoptar y aplicar las ideas de Klein y los neo-kleinianos que sus compañeros más ortodoxos de

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