Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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El “ tercer analítico ” de Ogden (Ogden, 1994), el “ ensueño ” de Bion y el “ sueño diurno ” (Bion, 1962), así como la “ transidentificación proyectiva ” de Grotstein (2005, 2008) pueden verse como ampliaciones del inconsciente formuladas desde la teoría de las relaciones objetales y como descripciones del posicionamiento mental del analista derivadas de tales reflexiones sobre el inconsciente. Estos avances son indispensables para que un encuentro analítico sea un “asunto de dos” (Bion, 1978). En este sentido, la “ transidentificación proyectiva ” de Grotstein (2005, 2008, 2014) hace referencia al aspecto comunicativo inconsciente de la “ inducción mutua ”, conectada al funcionamiento “binario” del inconsciente y entendida como la compensación recíproca entre procesos simétricos primarios y asimétricos secundarios . De hecho, puede relacionarse con la conceptualización de la lógica inconsciente del latinoamericano Ignacio Matte-Blanco (ver más abajo); mientras que el inconsciente ampliado de Bion y Ogden, puede conectarse con la elaboración todavía más extensa de dos excelentes teóricos italianos, Antonio Ferro y Giuseppe Civitarese. Todas estas ampliaciones (Grotstein, Bion, Ogden, Ferro, Civitarese) se incluyen en el pensamiento sintético latinoamericano sobre la comunicación inconsciente (ver más abajo). Ferro y Civitarese emplean esta conceptualización ampliada del inconsciente para profundizar en la separación con una técnica clásica. Para Ferro (2004, 2009, 2016), quien entiende la sesión psicoanalítica como un campo , la importancia que dan Bion y Grotstein al desarrollo de la capacidad de pensar mediante la comunicación inconsciente es primordial: “no es una cuestión de datos históricos ni de rescatar cosas del pasado; por el contrario, el énfasis radica en desarrollar la capacidad del paciente – o, mejor aún, del campo – de pensar (soñar) , por medio de una transformación continuada de las comunicaciones del paciente en un sueño” (Ferro & Foresti, 2013, p. 371, el aspecto de campo añadido en: Ferro & Civitarese, 2016). Por su parte, Civitarese (2014, 2015; Ferro & Civitarese, 2016), como Bion y Ogden, piensa que el analista debe olvidar las contradicciones surgidas durante el examen racional y permanecer en un estado de alucinación . Según esta ilustración del punto de vista “dramático” antes mencionado, para poder observar lo que el paciente observa, Civitarese, citando a Ogden, sostiene que el “analista debe prestar atención a todas las impresiones, sensaciones e ideas que parezcan entrar en conflicto con la realidad material, porque estas cuentan una historia diferente de la oficial – una historia que quizás sea más verdadera” (Ogden, 2003, p. 73), puesto que “el inconsciente habla con una calidad de verdad que es diferente […] y más compleja que la que el consciente es capaz de percibir y expresar…” (Ogden, 2003, p. 602). Los “personajes”, el paciente y el analista, se reparten los roles del “texto del análisis” y se someten a transformaciones constantes para facilitar la expresión de lo que se va haciendo progresivamente pensable en el aquí y ahora de la sesión (Civitarese & Ferro, 2013; Ferro & Civitarese, 2016).

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