Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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III. C. Perspectivas relacionales y psicología del sí mismo: dos corrientes teóricas originarias de América del Norte

III. Ca. Modelos relacionales del proceso inconsciente El psicoanálisis relacional comenzó a funcionar en los años ochenta, en los Estados Unidos. La teoría relacional ubica su origen, su ADN, en las reflexiones de Ferenczi (1949) y Balint (1952), en las relaciones objetales y en las provenientes de la teoría de campo, llevadas a América del Norte por Heinz Racker (1957), así como en la escuela interpersonal de Harry Stack Sullivan (1953). Este linaje múltiple conlleva una serie de implicaciones. La experiencia y los fenómenos inconscientes emergen de un contexto intersubjetivo , un campo bipersonal, y gracias a una interacción entre dos personas en la que se produce una transmisión inconsciente dentro de la díada analítica , dentro del sistema en que el individuo se halla sumergido. De forma inevitable, esto infunde cierta incertidumbre y ambigüedad a la experiencia. El origen y lugar de las experiencias son, por lo general, imposibles de determinar. El hecho de pararse a pensar de quién es el inconsciente que está operando en la experiencia de cada uno de los participantes es una cuestión que debe permanecer abierta durante todo el proceso clínico. La contratransferencia, en este sentido, siempre es inducida y provocada ambiguamente: es una experiencia personal y dialógica, intrapsíquica e intersubjetiva. La teoría relacional muestra un gran interés por el trauma y sus secuelas en la experiencia consciente e inconsciente. Asimismo, hace hincapié en la presencia y poder de las escisiones verticales ante la superposición de planos horizontales de consciencia. La disociación se presenta de muchas maneras, desde una escisión tajante, clara y no comunicativa hasta una relativamente porosa. Philip Bromberg (1994, 1996), quien ha elaborado y profundizado sobre el tema de la disociación, describe escisiones de la consciencia que niegan o expulsan el contenido tóxico y traumático, ya sea que emane de adentro o afuera del individuo. Bromberg también llegó a entender cómo se relaciona la disociación con el apego, que a menudo se encuentra fuera de la consciencia. El individuo (incluyendo al niño joven) se escinde y “olvida” las experiencias que conllevarían un apego a una figura potencial y necesariamente de riesgo. De cierta manera, se sacrifica la integración mental para poder conservar lazos llevadores con la otra persona. Además de poseer el potencial para realizar una transmisión bipersonal inconsciente , el proceso inconsciente adopta una posición determinada en la esfera intrapsíquica. En este punto se nota la influencia de las relaciones objetales de la teoría relacional: por la experiencia de mundos interiores, objetos interiores vivos, moribundos, tóxicos o benignos. El grado de consciencia y la presencia de la escisión como elemento dominante del funcionamiento mental, depende de una gran variedad de factores individuales y externos/interpersonales. Por esta razón, para un analista relacional es útil pensar en términos de fantasías inconscientes, entendidas como

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