Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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patrones relacionales representativos, con un significado concreto, a menudo inconsciente. Una de las luchas y, tal vez, tensiones que generan los modelos relaciones del inconsciente es la de traer a la superficie algo profundo. La dimensión intersubjetiva de la experiencia (el diálogo, la interacción) incluye registros bipersonales tanto conscientes como inconscientes de la experiencia. Uno de los aspectos clave de los modelos relacionales del inconsciente es la elaboración de fenómenos inconscientes, tanto en las experiencias internas como en las interpersonales. Esto permite una descripción más dialéctica y menos polarizada de la interacción entre el interior y el exterior; lo interpersonal y lo intrapsíquico. Mientras que diversas escuelas analíticas parten del trabajo de Jean Laplanche para reflexionar sobre el desarrollo y organización del inconsciente, para algunos teóricos relacionales Laplanche (1999) también ofrece una explicación interesante, de dos personas, sobre el surgimiento y evolución de la experiencia inconsciente en el encuentro entre un niño y un adulto como algo universal. El niño capta los efectos del deseo y el anhelo que emanan de sus padres en forma de mensaje enigmático que lo invade hasta mezclarse con el estado somático y afectivo de su cuerpo/mente. En ambos casos, estas experiencias pueden ser mayormente inconscientes o totalmente inconscientes. Lo que Laplanche llama mensajes enigmáticos infunde en el niño el deseo del “otro” y este deseo intruso interactúa con el deseo que emerge de su interior. Un proceso de traducción que se repite gradualmente y acaba constituyendo la subjetividad y deseo inconscientes, que serán siempre al mismo tiempo individuales e intersubjetivos. Ruth Stein (2008), entre otros, ha parado especial atención al impacto que tiene el carácter excesivo de estas “seducciones” enigmáticas para la experiencia inconsciente. Sam Gerson (2004) proporciona una descripción concisa del “ inconsciente relacional ”: “El inconsciente no sólo es receptáculo del material reprimido enterrado para protegerlo a uno de angustias inducidas por el conflicto; también es un área de sostén cuyos contenidos esperan nacer en un momento receptivo en las contingencias de la experiencia evolutiva” (p. 69) Algunas páginas más adelante, añade: “El inconsciente relacional, como un proceso conjuntamente construido mantenido por cada individuo en la relación, no es simplemente una proyección del sí mismo inconsciente de una persona, sus representaciones de objeto y sus esquemas interaccionales sobre otra, ni está constituido por una serie de tales proyecciones e introyecciones recíprocas entre dos personas. Más bien, tal como se usa aquí, el inconsciente relacional es el lazo no reconocido que envuelve a toda relación, infundiendo la expresión y constricción de la subjetividad de cada participante y su inconsciente individual dentro de esa relación en particular. A este respecto, el inconsciente relacional es un concepto que permite la unión del pensamiento psicoanalítico sobre los fenómenos intrapsíquicos e intersubjetivos dentro de un marco teórico que contenga cada perspectiva y elabore su interconexión inherente” (p. 72).

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