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asociación libre ha llegado a incluir imágenes visuales (Kanzer 1958; Warren 1961), señales no verbales derivadas de la postura corporal y los movimientos en el diván (McLaughlin 1987, 1991), así como la invitación ocasional al paciente para que dibuje algo que le resulta difícil poner en palabras (Slap 1976; Brakel 1993). La descripción de Hans Loewald (1971, 1975) sobre la acción del lenguaje – en la cual las palabras del paciente no están destinadas a comunicar algo, sino a hacer algo – añadió otra dimensión a la comprensión de cómo los pacientes utilizan la asociación libre. Es decir, lo que él describe es cómo los pacientes usan las palabras para intentar aburrir, seducir, enfadar, etc. al analista. Al escribir sobre los procesos asociativos libres en relación con los enactments transferenciales, Loewald (1975) afirma: “El desarrollo de la neurosis de transferencia como re- enactment procede, en un análisis más tradicional, a través de la interpretación por parte del analista de las interferencias en el flujo del relato y la asociación, y mediante la interpretación de ciertas direcciones o tiempos en la deriva de las asociaciones en términos de acción transferencial… la narrativa se ve arrastrada al contexto de la dramatización transferencial, al campo de fuerzas del re- enactment .” (ibid., pp. 272-273). “En las fases más reflexivas, por otro lado, la distancia del paciente respecto de sí mismo y del analista cobra predominio. Lo que era un re- enactment , mediante la reflexión se transforma en esa repetición más objetiva que Freud llamó reproducción en el campo psíquico, en contraste con la reproducción por medio de la acción… Hay fases en el análisis en las que la narrativa y la reflexión son absorbidas por el campo de fuerzas del re- enactment transferencial y se rinden a él. Y hay otras fases, comúnmente dentro de la misma hora, en las que el re- enactment es absorbido y se rinde al campo de fuerzas de la narrativa objetivadora y la reflexión. Mantener un equilibrio óptimo y conservar abiertos los canales de comunicación entre ambas es parte del arte del analista” (ibid., p. 296). Fred Busch (1997) considera las asociaciones libres del paciente “…como una unidad orgánica compleja que, sin una interferencia excesiva por parte del analista, expresará los diversos componentes de los conflictos que han llevado al paciente al tratamiento” (Busch 1997, p. 409). En consecuencia, el modo de escuchar e interpretar las asociaciones libres del paciente incluye al yo del paciente como un factor determinante principal, tanto en relación con el significado de las asociaciones como con la capacidad del paciente para aceptar y comprender las interpretaciones. Según este autor, este enfoque fomenta el desarrollo de una capacidad de autoanálisis y produce cambios estructurales en el yo. Busch (2009) desarrolla aún más el pensamiento de Loewald sobre el uso de las palabras, señalando que, en la época en que se desarrollan los conflictos tempranos, el pensamiento del niño está dominado por conceptos ligados a la acción. A continuación, describe un método de trabajo psicoanalítico con el lenguaje como acción, basado en
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