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principio de la vida psíquica, hacia una simbolización exitosa. Desde este enfoque, también se estudian las fallas que pueden producirse a lo largo de dicho proceso. En este sentido, tanto el proceso de simbolización normal como sus desviaciones son fundamentales para comprender al ser humano en sus aspectos normales y patológicos. Retomando la definición de Gibeault mencionada anteriormente (Mijolla 2002/2005), en América Latina existe un amplio reconocimiento de que, si bien la capacidad de simbolizar es principalmente innata y se mantiene a lo largo de toda la vida, cada etapa requiere la presencia-ausencia de un otro que presta al bebé su función simbolizante en el marco de las interacciones tempranas. Es así como el bebé se inserta en el entramado de la cultura e incorpora el lenguaje. Las numerosas y diversas contribuciones regionales dentro de este amplio marco se desarrollan con mayor detalle en la sección latinoamericana. Resulta pertinente, asimismo, la articulación entre perspectivas interdisciplinarias y psicoanalíticas que propone el filósofo Paul Ricoeur, quien define la simbolización en psicoanálisis como un proceso que culmina con el establecimiento de una división entre lo consciente y lo inconsciente (Ricoeur 1965/1970). Los estudios psicoanalíticos comparados de Ángel Garma sobre el simbolismo en el arte, los artefactos y la mitología de los pueblos originarios americanos (azteca, maya) y los de las culturas antiguas griega, romana, árabe y asiática presentan otra vertiente de esta tradición (Garma 1954). Los estudios contemporáneos de Emma Ponce de León (2016) sobre la simbolización como proceso en la teoría psicoanalítica multidisciplinaria y la práctica clínica, continúan enriqueciendo esta tradición interdisciplinaria regional y serán abordados en la sección dedicada a la interdisciplina.
II. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL CONCEPTO
II. A. Evolución del concepto en Freud Sigmund Freud (1892, 1895) empleó inicialmente el término símbolo en sus trabajos “La neuropsicosis de defensa”, “Estudios sobre la histeria” y “Proyecto de psicología científica”, al describir el uso de los desplazamientos simbólicos en la formación de síntomas histéricos. En concreto, describe el síntoma histérico como un “símbolo mnémico” del trauma o conflicto patógeno (Freud 1893-1895, p. 107). Para Freud, los síntomas histéricos tenían un significado que podía discernirse a través de su representación simbólica de un deseo o fantasía subyacente. En “La interpretación de los sueños” (Freud 1900), Freud describió la simbolización como un método de ocultación empleado por el proceso primario para transformar los pensamientos oníricos y deseos originales (inaceptables) en contenido
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