Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

Volver a la tabla de contenido

En “Sobre el sentido antitético de las palabras primitivas” (Freud 1910b), destacó la similitud entre el simbolismo del “lenguaje onírico” y el de las lenguas antiguas, especialmente en lo que respecta a la “ley de la contradicción”: tanto en los sueños como en las lenguas antiguas pueden coexistir significados opuestos. En 1911, al escribir “Sueños en el folklore”, Freud afirmó: “Es mucho más fácil estudiar el simbolismo onírico en el folklore que en los sueños reales. El sueño se ve constreñido a esconder, y sólo libra sus secretos a la interpretación; en cambio, estos chascarrillos que se visten como sueños se quieren comunicar para el placer de expositor y oyente, y por eso no temen agregar al símbolo su interpretación. Se solazan desnudando el símbolo encubridor.” (Freud 1911, p. 181 [184]). En “Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico”, Freud (1914) resumió: “Acerca de la interpretación de los sueños… Me fue dada como primicia después que yo, obedeciendo a un oscuro presentimiento, me hube decidido a trocar la hipnosis por la asociación libre… A causa de la historia de este descubrimiento, el simbolismo del lenguaje onírico fue, de lejos, lo último a que tuve acceso en el sueño… Sólo más tarde aprecié este medio de expresión del sueño en todo su alcance… En cuanto a la pieza más peculiar e importante de mi teoría sobre el sueño, reconducir la desfiguración onírica a un conflicto interior… en el enfermo… los sueños… podían concebirse como unos análogos de los síntomas…” (1914, pp. 19-20 [18-19, énfasis añadido]). En “Conferencias de introducción al psicoanálisis”, Freud (1916-1917) se da cuenta de que “La gama de cosas que encuentran figuración simbólica en el sueño no es grande: el cuerpo humano como un todo, los padres, hijos, hermanos, el nacimiento, la muerte, la desnudez… y algunas otras. La única figuración típica, o sea, regular, de la persona humana como un todo es la de la casa …” (p. 153 [139]). En el mismo escrito, Freud se refiere a las limitaciones del concepto y de su definición, y lanza una advertencia cautelar: “Debe admitirse también que el concepto de símbolo no está por ahora deslindado con nitidez, se confunde con la sustitución, la figuración, etc., y aun se aproxima a la alusión. En una serie de símbolos, la comparación subyacente es bien notoria. Junto a ellos hay otros símbolos respecto de los cuales tenemos que preguntarnos dónde, pues, ha de buscarse lo común, el tertium comparationis de esta comparación presunta. Quizá lo descubramos después mediante una reflexión más detenida, o quizá se nos oculte realmente. Además, si el símbolo es una comparación, es extraño que esta última no se deje despejar por medio de la asociación, y que, no conociéndola, el soñante se sirva de ella sin saberlo. Y aún más: que el soñante no tenga ninguna gana de reconocer esta

836

Made with FlippingBook - Online magazine maker