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sueños y las fantasías) y el simbolismo del proceso secundario (del lenguaje comunicativo) son entendidos como bidireccionales.
II. B. Otros teóricos contemporáneos II. Ba. Karl Abraham
En uno de sus primeros artículos en alemán que nunca ha sido traducido (1911a), Abraham escribió sobre la representación simbólica de la madre en varias culturas: ya sea como una casa solitaria en un jardín o bosque, o como una habitación oculta de acceso angosto –correspondiente a las mitologías culturales: el Jardín del Edén y el Arca de Noé. El viaje de Noé dura exactamente la duración de un embarazo (9 meses). Para señalar la universalidad de tales representaciones simbólicas, Abraham también mencionó un culto étnico ruso poco conocido de adoradores del cuerpo materno. En su “Giovanni Segantini: un ensayo psicoanalítico” (1911b) y su segunda edición (1925), que apareció en traducción al inglés en 1937, Abraham presentó el simbolismo inconsciente y los procesos de sublimación derivados del cuerpo materno. Se basó en el relato del gran pintor Segantini, quien describe al detalle la gradual sustitución/transformación/ sublimación simbólica de las imágenes tempranas del pintor y sus fantasías sobre el cuerpo de su madre en pinturas inolvidables de paisajes alpinos con hermosas flores y una naturaleza dramática. Abraham defiende la existencia de una sustitución/transformación simbólica, usando como evidencia obras maestras de Segantini como “Las Madres”, “Primavera en los Alpes”, “Arando en la Engadina”, “El Retorno a la Patria”, entre otras. Resulta interesante que Segantini perdió a su madre a la misma edad que Leonardo da Vinci, antes de cumplir los 5 años. El texto de Freud, “Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci” (Freud 1910a), es al que Abraham hace referencia, sobre todo las ideas sobre la sublimación que contiene, las cuales elabora más detalladamente. En ambos artículos, los procesos simbólicos hacen referencia a la reelaboración simbólica de la sexualidad infantil, a la cual los grandes artistas tienen un acceso inusual, como fuente de sublimación creativa en el sentido más amplio, abarcando símbolos orales, anales y edípicos. Los grandes temas del rostro y el cuerpo de la madre como primeros símbolos estéticos han sido desarrollados posteriormente por numerosos autores contemporáneos de distintas orientaciones teóricas, incluidos quienes los analizaron a través del prisma del apego o de la ensoñación bioniana ( reverie ) (Bucci 2003, Civitarese 2015). Fue también en este artículo que Abraham (1911b) ya sugirió que la sublimación y la representación simbólica de los conflictos internos pueden tener tanto una función defensiva como una función reparadora –tema que Melanie Klein desarrollaría más adelante con mayor profundidad.
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