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2) Las cosas que en la infancia fueron identificadas en base a su semejanza (pene = diente, mariposa = vulva) pueden representarse posteriormente como símbolos (el diente por el pene, la mariposa por la vulva). 3) Como resultado de la represión de lo sexual (período de latencia), los objetos que fueron equiparados en la infancia adquieren un énfasis simbólico exacerbado (una suerte de “retorno de lo reprimido”). En sus escritos tardíos, Ferenczi (1928, 1949a, b) señaló de manera significativa que el trauma producía un colapso del funcionamiento simbólico (Dupont 1998, Bonomi 2003, Papiasvili 2014). Además, observó que en ocasiones la distinción entre el símbolo y su referente desaparece, especialmente en pacientes gravemente traumatizados y psicóticos, lo cual constituye un precursor del concepto posterior de ecuación simbólica (Segal 1950). II. Bd. Ernest Jones En las distintas ediciones de “La teoría del simbolismo” (1912a, b; 1916; 1916/1948; 1948), Jones subraya el carácter encubridor del símbolo psicoanalítico, fundado en la represión. Lo que no necesita ser reprimido no es simbolizado. Jones sitúa los símbolos dentro de la categoría general de las representaciones indirectas con doble significado. El simbolismo remite a presentaciones de imágenes o palabras que son, por ejemplo, producto de un compromiso entre los deseos inconscientes y la censura. En la medida en que la formación del símbolo cumple una función defensiva, no constituye simplemente un mecanismo del proceso primario. Por lo tanto, si bien al igual que el proceso primario los símbolos no están destinados a la comunicación, la teoría del simbolismo de Jones va más allá de los mecanismos del proceso primario de condensación y desplazamiento, así como de la función del proceso primario de descarga inmediata y cumplimiento de deseos. Jones enfatizó la formación y la función defensiva del simbolismo, más que la gratificación simbólica de las pulsiones. Existe una correspondencia entre los símbolos de la imagen corporal, los lazos de sangre y la vida y la muerte, y los temas de los mitos presentes en las culturas primitivas. Los símbolos no se aprenden, sino que están conectados con la herencia arcaica del ser humano y originalmente no están destinados a la comunicación. En cuanto a la relación entre la sustitución simbólica y la sublimación, Jones distingue la sublimación de la simbolización, considerando que esta última no forma parte del proceso de sublimación. Afirma que los símbolos surgen cuando el afecto que inviste la idea simbolizada no ha podido experimentar la modificación necesaria para convertirse en una verdadera sublimación. Para Jones, entonces, los símbolos no forman parte de las actividades sublimadas.
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