Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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Con respecto a la propuesta inicial sobre la relación entre el simbolismo primitivo y el simbolismo más complejo, Segal explicó algunos años después: “He presentado dos tipos de formación de símbolos de una manera muy extrema. Existe una larga transición entre uno y otro modo y no creo haber visto jamás a un paciente cuyo funcionamiento se situara por completo en un nivel concreto, o cuyos símbolos concretos fueran completamente concretos; solo tendencias” (Segal, 1991, p. 43). Segal afirma también que ni siquiera considera que el simbolismo de la posición depresiva esté libre de elementos concretos. A esto hay que añadir que, si aceptamos la existencia de un yo desde el comienzo de la vida, aunque con funciones precarias, también se encontrarán algunos elementos depresivos (un cierto grado de integración y tolerancia de la separación objetal) en la posición esquizoparanoide y, por lo tanto, vestigios de simbolización. Por otro lado, existe una nota de Segal en la que advierte que el hecho de que los pacientes psicóticos hayan sido capaces de desarrollar algún tipo de pensamiento abstracto –para lo cual fue necesario adquirir la capacidad de simbolización– no constituye en sí mismo un signo de salud mental, ya que esto podría ser el resultado de un proceso de escisión en el que el pensamiento abstracto ha permanecido desprovisto de significado emocional (Segal 1991, p. 48). Por último, Pérez-Sánchez (2018, p. 124) señala que décadas más tarde, Segal continuaba sosteniendo que existen diversas formas de transición del simbolismo concreto a la representación simbólica madura, y que las formas primitivas de simbolismo coexisten con las más evolucionadas dentro de un mismo individuo (incluso en el no psicótico), aunque en proporciones variables (citado en: Quinodoz 2008, p. 65). III. Aac. Elaboración contemporánea de Wilfred Bion y Donald Meltzer Al mismo tiempo que Segal, Bion (1957, 1962) desarrolló sus ideas sobre la formación de símbolos y el pensamiento simbólico sobre la base de sus teorías sobre la contención materna y la ensoñación ( reverie ) (ver la entrada separada CONTENCIÓN: CONTINENTE-CONTENIDO). Es la contención por parte de la madre de las proyecciones cargadas de angustia del infante y su devolución en una forma que este pueda tolerar e internalizar, lo que establece las condiciones para la transición del pensamiento concreto (elementos beta) al verdadero pensamiento simbólico a través de la “función alfa” materna. Los elementos beta son, para Bion, elementos somatopsíquicos crudos y no metabolizados del pensamiento preverbal, aptos únicamente para la expulsión salvo que sean modificados. Los elementos alfa, en cambio, son aquellos que han sido transformados mediante la función alfa materna y la ensoñación, y pueden utilizarse para el pensamiento simbólico y como “el mobiliario de los sueños” (del inglés, the furniture of dreams ) (Bion 1956, S. 346). Se refiere a la función alfa de la madre como necesaria para la ensoñación: la capacidad de la madre

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