Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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Como Malcolm Bowie señaló en una conferencia ante la Squiggle Foundation, “si el espacio potencial de Winnicott mira hacia atrás, hacia la condición primitiva de las mentes, también mira hacia adelante, hacia las mentes en sus formas más elaboradamente cultivadas” (Bowie 2000, p. 15). A raíz de la experiencia infantil temprana, se establece una manera de estar en el mundo que, una vez establecida, puede ser convocada tanto en momentos de estrés y angustia, como más generalmente como parte de una interacción continua con el mundo y su otredad. III. Abb. Comparación entre Winnicott y Freud: En “El creador literario y el fantaseo”, Freud (1908) analiza los primeros vestigios de la actividad imaginativa en la infancia, argumentando que “la ocupación preferida y más intensa del niño es el juego […]. […] crea un mundo propio o, mejor dicho, inserta las cosas de su mundo en un nuevo orden que le agrada” (Freud 1908, p. 143f. [127]). El niño se toma esto en serio, y ello implica una considerable inversión emocional. Para Freud, el niño distingue el juego de la realidad, vinculando sus objetos y situaciones imaginados con las cosas tangibles y visibles del mundo real. El juego puede ser lo que los creadores literarios y los niños comparten, pero lo opuesto al juego no es lo serio, sino lo real. Lo que Freud denomina la “irrealidad” del mundo imaginativo del escritor tiene consecuencias importantes, en tanto “muchas cosas que de ser realces no depararían goce pueden, empero, depararlo” (ibid., p. 144 [128]). La distinción es entre realidad y juego: la realidad y la irrealidad comprenden respectivamente el mundo real y el mundo del juego. Es la irrealidad del mundo imaginativo lo que lo convierte en fuente de placer. Sin embargo, para Winnicott es la realidad del mundo imaginativo lo que resulta central. El movimiento del niño hacia un objeto transicional es progresivo porque se relaciona con un objeto real, y, al indicar un paso significativo del desarrollo, apunta al descubrimiento del espacio potencial, el espacio de la ilusión en el que ese primer objeto y, posteriormente, el juego, llegan a existir. Winnicott y Freud se ocupan de la idea de la vida inconsciente y su relación con la llamada realidad. Ambos coinciden en que, si las fantasías prevalecen, el resultado es la enfermedad y la patología; pero es el valor del otro polo, el que involucra la ilusión, el uso de los símbolos y la simbolización, lo que Winnicott sitúa en el centro como marco de su enfoque global del psicoanálisis. Al asociar el soñar con el vivir, el espacio potencial hace posible la salud, la vitalidad y la continua elaboración de nuevos objetos.

III. Abc. Marion Milner y las elaboraciones contemporáneas de Alvarez y Parsons Los intereses de Marion Milner se desarrollan en paralelo al trabajo de Winnicott sobre el espacio potencial y los fenómenos transicionales , y sobre cómo

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