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estos posibilitan el uso de símbolos a través del juego creativo que se abre en el espacio entre la madre y el bebé . Su artículo “Aspectos del simbolismo en la comprensión del no-yo” fue publicado en el volumen Festschrift de la Revista Internacional de Psicoanálisis (el IJP, por sus siglas en inglés) con motivo del 70° aniversario de Melanie Klein (1952). Publicado también en “Nuevas direcciones en psicoanálisis” (1955), editado por Klein, Heimann y Money-Kyrle, su título pasó a ser “El papel de la ilusión en la formación de símbolos”. Indirectamente, ambos títulos retoman la cuestión sobre los orígenes de la creatividad humana y sus vínculos con la constitución del sí mismo, así como la distinción entre el yo y el no-yo que Winnicott considera fundamental para el pensamiento simbólico. Si bien el título original de Milner indicaba un énfasis diferente al de Klein por su mención del no-yo –una formulación asociada a Winnicott–, la adición de “ilusión” profundizó esta asociación, remitiendo al artículo de Klein de 1930, “La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del yo”, y a sus afirmaciones sobre el desarrollo temprano del yo, la identificación de un objeto con otro como base del simbolismo y el simbolismo como fundamento del talento, incluida la sublimación. Milner proporcionó una visión más compleja del proceso de formación de símbolos al ampliar un aspecto del argumento de Ernest Jones en su artículo sobre el “Simbolismo” (1916). Aunque Jones y, posteriormente, Klein subrayan la pérdida y el miedo/angustia como las principales razones del desplazamiento del interés del infante del objeto primario original a un objeto secundario experimentado como lo mismo, Jones reconoció la necesidad de establecer una relación con la realidad “de la manera más fácil posible” (citado en Milner, 1987, p. 84). Para él, si bien el simbolismo se origina en la prohibición, también reconoce otros deseos y necesidades, lo que Milner describirá como la necesidad de dotar al mundo de algo propio del yo. Junto con Sachs y Rank, Jones resume este proceso de manera algo desdeñosa como “solo un símbolo”, mientras que los Independientes Británicos se interesan por el símbolo en sí mismo . Para ellos, el símbolo es una forma original de expresión, una parte del pensamiento prelógico que reúne una organización interna vinculada al establecimiento de la identidad en la diferencia. Cuestionan que la formación de símbolos se trate de una actividad esencialmente defensiva orientada a evitar el conflicto y el malestar, ya que tal perspectiva pasa por alto la curiosidad e interés del recién nacido por el mundo que lo rodea. La contribución que distingue a los Independientes es que ven la relación entre el mundo interno y el externo no meramente como una condición de la simbolización de un desarrollo interno. Enfatizan que tanto el vivir como el psicoanálisis nacen del deseo de ser partícipe del propio mundo, ya sea en soledad o con otros. Una comprensión más amplia de los símbolos los vincula al proceso creativo, poniendo de relieve la novedad, la vitalidad y el enriquecimiento que representan. El trabajo clínico de Milner con Simon, el nieto de Klein, planteó interrogantes sobre las raíces del yo, sus orígenes en el encuentro con el entorno y el desarrollo de la capacidad
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