Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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tienen otras estrategias. El simbolismo del proceso primario está basado en el cuerpo y la percepción inmediata, con conexiones invariantes entre el símbolo y lo simbolizado, como los conocidos símbolos de los genitales. Dado que los símbolos son escasos, universales y concretos, no poseen las posibilidades combinatorias que permiten la expresión –incluyendo la de ideas abstractas complejas– propia de los sistemas simbólicos del proceso secundario. Según Fernando (2018b), el proceso cero implica un nivel diferente de “concreción” en comparación con el proceso primario, ya que contiene los fragmentos a partir de los cuales se construye la experiencia de primer orden. Se sitúa así en un punto previo a las experiencias construidas y las fantasías que conforman el proceso primario. Contiene la materia de la que están hechos no solo los recuerdos y las fantasías, sino también los símbolos del proceso primario y del proceso secundario. Las ideas de Fernando se alinean más estrechamente con las de la escuela psicosomática francesa (por ejemplo, De M’Uzan 2003) y con algunos autores franco- canadienses (por ejemplo, Scarfone 2017), al postular una etapa en la formación y el funcionamiento mental anterior a cualquier forma de simbolización, ya sea del proceso primario o del secundario. Esta es una división teórica importante en lo que respecta a las ideas sobre el simbolismo y la formación mental en general: entre quienes piensan que el funcionamiento mental es simbólico desde el principio y quienes consideran que existe una etapa previa a cualquier tipo de formación de símbolos. Quienes se sitúan a un lado de esta divisoria postulan procesos simbólicos de algún tipo incluso en los estados más regresivos o perturbados (por ejemplo, la idea de ecuación simbólica de Segal [1978]), mientras que quienes se encuentran en el otro conceptualizan etapas o formas de funcionamiento mental sin ningún tipo de simbolismo. Esta es una cuestión teórica con enormes consecuencias clínicas, en términos de cómo interpretar y trabajar con los estados psicosomáticos y traumatizados. IV. E. Ejemplos de enfoques de las Relaciones Objetales Británicas en América del Norte: Judith Mitrani (1995) amplía los conceptos bionianos de contención, función alfa materna y ensoñación, que transforman los datos sensoriales en bruto (elementos beta) del infante en pensamientos con significado (elementos alfa). Ofrece un relato clínico y teórico perspicaz sobre cómo el fracaso de la madre en cumplir este papel puede conducir a una perturbación en el desarrollo de la simbolización y la función alfa en el niño. James Grotstein En una compleja síntesis teórica, basándose en Freud (1900), Bion (1970), Chomsky (1968) y Pribram (1971), Grotstein (1979) teoriza que el infante debe esperar la madurez de su organización simbólica para dominar un vocabulario y los rigores de

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