Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

Volver a la tabla de contenido

experiencia humana y provee el inicio de una sensación del lugar donde se produce la experiencia propia… En un modo autista-contiguo, las experiencias sensoriales, particularmente en la superficie de la piel, constituyen el mecanismo principal para la creación de un significado psicológico y el inicio rudimentario de la experiencia del sí mismo. La contigüidad sensorial de la superficie de la piel y el ritmo son básicos para el grupo más fundamental de relaciones objetales infantiles.” (Ogden, 1989, pp. 30-31). La contribución central aquí es que la contigüidad de las superficies genera una experiencia de superficie sensorial, en lugar de la sensación de dos superficies que se encuentran ya sea en oposición diferenciadora o en fusión. En el modo autístico-contiguo de experiencia no existe simbolización. Las experiencias corporales, las impresiones de formas, figuras y ritmos ocupan el lugar de los símbolos. Los símbolos requieren marcos, una forma que contenga el símbolo y lo distinga de la experiencia que representa. Sin este marco no puede haber símbolo, solo experiencia sin lugar ni límite. Al establecer un vínculo entre el devenir sujeto y la simbolización, Ogden (1994) se refiere a un “tercero edípico/simbólico”, concepto que alude a “un ‘término medio’ que se sitúa entre el símbolo y lo simbolizado, entre uno mismo y la experiencia sensorial vivida de manera inmediata, creando así un espacio en el que se genera el sujeto interpretante, autorreflexivo y simbolizante” (p. 4, nota 2). Este “tercero edípico/simbólico”, en la concepción de Ogden, provee el continente para el complejo de Edipo, que “facilita la triangulación de la experiencia… la presencia emocional del padre [introduce] la terceridad, un punto de vista exterior a la díada madre-infante.… En este sentido, el complejo de Edipo es la salida de la dualidad no reflexiva de la posición esquizoparanoide” (pp. 124-126). Desde esta perspectiva, es en el espacio (tercero) entre dos sujetos, entre el símbolo y lo simbolizado, y en el espacio triangular de la madre, el padre y el hijo, donde emerge el sujeto humano.

IV. F. Ejemplos de integraciones contemporáneas Hans Loewald

Hans Loewald (1988) se considera una figura de transición que reconoce la simbolización como la función central de la actividad mental integradora, tanto defensiva como no defensiva. Cuestiona la afirmación de Jones (1916) de que la simbolización refleja siempre contenido mental reprimido. Loewald, por el contrario, señala varios ejemplos de signos no defensivos de simbolización. Dentro de su paradigma de movimientos integrativos y desintegrativos que participan en la formación de la estructura psíquica

874

Made with FlippingBook - Online magazine maker