Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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“ecuación simbólica” con el proceso primario. Los símbolos pertenecen al tipo de relación entre sí mismo y otro, y se vuelven más complejos a medida que avanza este proceso de diferenciación.

V. Bb. Silvia Bleichmar (Argentina) Silvia Bleichmar es una autora poslacaniana en la tradición psicoanalítica francesa –principalmente Jean Laplanche y Piera Aulagnier– en combinación con Winnicott y la “Middle School” inglesa, cuya contribución a la simbolización se desarrolla en su libro “Inteligencia y simbolización, una perspectiva psicoanalítica” (2010). Afirma basarse en algunas de las ideas de Freud y Klein sobre la formación de símbolos, la simbolización y la técnica clínica, y también discrepa vigorosamente con ellos y con todos aquellos que consideran que la simbolización tiene un origen endógeno (innato) e instintivo. Para Bleichmar (2010), la formación de símbolos no es innata ; se origina en la relación con un otro . “Es una ‘neocreación’: producir algo a partir de lo dado… Es necesario producirlo, no se dará por sí mismo sin una intervención productiva ” (p. 87, énfasis en original). En su concepción, la simbolización no ocurre espontáneamente: no deriva directamente de los impulsos y la pulsión; es un proceso que requiere del otro. Escribe: “No se aprende a hablar letra por letra y palabra por palabra, se aprende a hablar por la red simbólica que hay sobre el sujeto, y el sujeto metaboliza conocimientos a partir de los cuales establece órdenes de significación del mundo…” (p. 10). Para Bleichmar, siguiendo a Lacan, el ser humano está precedido por un orden simbólico sin el cual no puede constituirse como sujeto. El proceso de simbolización incluye retranscripciones (de un sistema psíquico a otro) y también resignificaciones (nuevos sentidos). Escribe: “La simbolización son retranscripciones, pero estas retranscripciones no solo no son endógenas sino que son el efecto de acciones provenientes del exterior, de activamientos, de enriquecimientos; son efecto de pasajes de nuevas experiencias por nuevos modos de resimbolización…” (p. 372). Se subraya la importancia del otro en este proceso: “…del otro humano que ofrece el conjunto de códigos y la posibilidad de lo codificable… [por ejemplo] la estructura de la lengua” (pp. 372-373). La psique del niño es estructurada por el lenguaje de su madre: “el hecho de que la madre tenga lenguaje es fundamental porque mediante el lenguaje de ella se estructuran ciertos ritmos, ciertas prohibiciones y ciertos modos de pensar el psiquismo del niño. Y cuando digo lenguaje estoy pensando en cualquier lenguaje, estoy pensando en sistemas categoriales capaces de organizar espacio y tiempo…” (pp. 117-118).

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