Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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Especialmente con pacientes niños, el analista aporta su función simbolizante. Bleichmar afirma: “Yo quiero decir que acá hay algo muy importante para un analista de niños que es salvar su propia identificación con el chico para poder hacer una intervención simbolizante adecuada.” (p. 132). Se refiere a las construcciones freudianas en el análisis con el término “simbolización de transición”: “…si es correcta [esta construcción], permite la apertura a nuevas asociaciones.” (p. 360). Ofrecer al paciente una intervención, a modo de articulación simbólica, lo ayuda abriendo el camino para que pueda iniciar o retomar su proceso de producción simbólica: “la estructuración de modos de intervención que tiendan a establecer enlaces simbólicos en forma de simbolizaciones de transición” (p. 450). Para Bleichmar, el encuentro terapéutico es un lugar donde puede ocurrir la producción simbólica. Se aproxima a la ensoñación del analista y a su capacidad de pensar acerca del otro. Enfatiza que el analista tiene un papel importante en la expansión de la función simbolizante del paciente. V. Bc. Isidoro Berenstein (Argentina) Berenstein presentó algunas conceptualizaciones originales en el área de la simbolización en relación con el “sujeto” y la “subjetividad” en el capítulo “La presentación, la representación y la simbolización”, incluido en su libro “El sujeto y el otro, de la ausencia a la presencia” (2001). Describe la constitución de la subjetividad en términos de: - lo representable: aquello que tiene la posibilidad de ser expresado mediante una representación. - lo irrepresentable: aquello que, ocupando un lugar en la psique, es incapaz de ser expresado mediante una representación. (René Roussillon se refiere a este contenido como algo que deja huellas corporales, no puede ser recordado, pero podría ser revivido en el análisis.) - la inscripción de lo que no tenía una representación previa. Se pregunta si lo que está contenido en la psique respecto del campo de las representaciones y lo representable tiene un origen único en los primeros años de vida, o si es posible admitir momentos posteriores de inscripción. Su preocupación central es el proceso de transformar lo irrepresentable en representable, a través de la experiencia con el otro, a lo largo de toda la vida. Como ejemplo de lo irrepresentable, menciona el “terror sin nombre” (del inglés, nameless dread ) de Bion. Considera que las palabras solo pueden atravesar lo que está relacionado con la representación, y describe lo irrepresentable como aquello que no puede en modo alguno ser representado: “Propongo llamar ‘lo irrepresentable’ a una serie de hechos mentales relacionados con el devenir de un ser humano” (p. 101). Lo irrepresentable se

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