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V. Bc. José Renato Avzaradel (Brasil) Avzaradel (2005, 2006a, 2006b, 2011, 2024) ha venido desarrollando sus ideas sobre la simbolización a lo largo de las últimas dos décadas. Llega a postular dos caminos complementarios para comprender la formación de símbolos, los cuales están constituidos por la unión de los significantes y los significados. El primero, denominado atomismo lógico, busca comprender en detalle cómo los elementos básicos, los pictogramas, se articulan y combinan para formar elementos más complejos, los ideogramas, que tienen la posibilidad de desarrollar representaciones del afecto, conceptos abstractos y conceptualizaciones más complejas. Estas configuraciones están gobernadas por una “lógica relacional”, que es la lógica de los sueños, el inconsciente, la transferencia y la asociación libre. Avzaradel define el pictograma según Haroldo de Campos (1994) como: “el pictograma es definitivamente un ícono; es una pintura que, en virtud de sus propias características, se relaciona de algún modo por semejanza con lo real, aunque esta cualidad representativa no deriva de una imitación servil, sino de una configuración diferenciada de relaciones según un criterio selectivo y creativo” (Campos 1994, pp. 48-49). Para Avzaradel, entonces, los pictogramas son el fundamento de la actividad representacional imagística. El segundo enfoque necesario para comprender los símbolos consiste en que estos pueden ser vehículos no solo denotativos, sino también expresivos, construidos en la interrelación entre las subjetividades del paciente y el analista, de la madre y su bebé. Aquí, Avzaradel se apoya, entre otros, en Hanna Segal (1982), quien también señala su función comunicativa, y dado que son fruto de esta interrelación, la carga emocional puede ser expresada, confiriéndoles una presentación frecuentemente poética. Esta dirección va del mundo pre-lingüístico al lingüístico, aunque siempre comienza con la aprehensión de la realidad a través de experiencias sensoriales, tal como ya señalara Antonio Houaiss: “…de modo que la forma verbal obtenida pueda ser un vector de ideas, emociones, sensaciones, intuiciones, sentimientos…” (Houaiss 2005, p. 14). En términos generales, Avzaradel teoriza el(los) complejo(s) camino(s) por el(los) que se forma el mundo de las representaciones, incluyendo el desarrollo progresivo del pensamiento verbal que conduce a la construcción de palabras. Avzaradel enfatiza que, especialmente cuando los psicoanalistas trabajan con pacientes que presentan áreas significativas de no-representación mental, la construcción del pensamiento verbal implica el desarrollo ad infinitum de significados y significantes que no solo portan los sentidos, sino que también los enriquecen al dotarlos de un color y una riqueza que caracterizan la complejidad del proceso de simbolización. Puede resultar instructivo comparar la conceptualización de Avzaradel sobre el pictograma y el desarrollo de la simbolización con la de Aulagnier (1975), quien ha
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