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VI. ESTUDIOS INTERDISCIPLINARES
VI. A. Sociedad, cultura, lingüística, creatividad, arte Así como en sueños también en sus creaciones, el hombre “[s]abemos que usa la actividad de su fantasía para satisfacer sus deseos insatisfechos por la realidad.” Freud (1913, p. 299 [314-315]) El proceso de teorización de Freud incluyó un intercambio fecundo entre el psicoanálisis y otros campos de investigación que reconocía sus diferencias y metodologías. Estas conexiones interdisciplinarias e inspiraciones provenientes de otros campos –como de la antropología, la lingüística, la arqueología, el folclore, los mitos, el arte, la literatura, etc.– dieron lugar a numerosas analogías y nuevas hipótesis. La complementariedad enriquecedora entre los símbolos ligados a la cultura (frecuentemente conscientes), por un lado, y la producción simbólica idiosincrásica y versátil (frecuentemente inconsciente), por el otro, se aprecia a lo largo de los escritos de Freud sobre el soñar despierto, el folclore, los mitos, los chistes y el ingenio, la psicopatología de la vida cotidiana, la psicología de las masas, el inconsciente individual y colectivo, así como en sus escritos sobre diversas personalidades creativas (Dostoyevski, Da Vinci) y los personajes que estas retratan (Moisés, Hamlet, Edipo, Gradiva). La universalidad de las representaciones simbólicas de los elementos masculinos y femeninos en el arte antiguo, los artefactos y la mitología –incluyendo las tradiciones azteca y maya de América, la griega, la romana, la asiática y la árabe– fueron también estudiadas y confirmadas desde una perspectiva psicoanalítica por Ángel Garma (1954). Este encontró que las diferencias residían principalmente en los instrumentos y la técnica, dadas las distintas condiciones ambientales. La articulación entre la teoría de Freud, basada en la pulsión y la representación, y los logros culturales de la humanidad fue objeto de sus numerosos estudios y también de los autores que le sucedieron. Freud conceptualizó estos logros como una sublimación de la pulsión sexual, en conflicto con las formaciones restrictivas (internalizadas) instituidas por la sociedad, que ha sido reprimida y redirigida hacia un objeto no sexual. Mantuvo los contornos básicos de este concepto en toda su obra, de creciente complejidad. Sin embargo, con la tardía teoría de las pulsiones duales (1920), consideró que ambas pulsiones –sexual y agresiva– podían ser sublimadas (1930), aunque la participación explícita de la pulsión de muerte en la sublimación no fue tan pronunciada como en la teoría de la sublimación de Klein (ver también las entradas EL INCONSCIENTE y LAS PULSIONES). Klein concibe la creación simbólica como un desplazamiento del objeto odiado hacia otro objeto y la cultura como una reparación del objeto-madre destruido. Las teorías kleiniana y poskleiniana sostienen que los
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